miércoles, 20 de abril de 2011

Vellos púbicos.

Últimamente he estado recibiendo peticiones bastante “raras”. Y no, no me refiero a “ésas” peticiones (bola de cochinotes). Me refiero a que varias personas me han pedido constantemente que hable de mi persona en este espacio.

A lo que por lo general contesto “en el blog no hablo de mí, mejor hablemos en persona si me quieres conocer”. Esta frase me ha resultado un arma de dos filos, ya que varia gente me ha dicho “perro”, otros tantos caídos del catre han pronunciado “Pues en ése caso mejor vete a una casa de citas” (sin mamada me han dicho eso, y me encanta recordarlo), y he sostenido agradables pláticas gracias a dicha contestación.

Entonces, el querido lector al otro lado de la pantalla debe de estar pensando “Pinche Cangrejo, ¿entonces porqué te emputas?” O igual y ni piensa nada pero aquí anda chismoseando.

En fin, sea cual sea el caso, como ya lo mencioné, ésta frase me ha traído buenas personas y divertidas, otras tantas me han cagado la madre y ni tardo ni perezoso, se los he hecho saber, y como ya se explicó más arribita, hay unos entes que se sacan un diez por los disparates que dicen.

Pero bueno, creo que ya me salí un poco de tema con lo que a continuación quiero exponer.

Hace unos cuántos meses (o años), expuse que sería buena idea que la gente le metiera galleta a sus blogs (es que luego hay cada chingadera en la blogósfera) .Por parte de la gente que leyó el post, y que tiene blog, estuvieron muy de acuerdo con la idea (aunque algunos no más no salen de la mediocridad), pero como siempre, tiene que haber alguien que le meta la verga al pastel.

La pendeja en cuestión (no es ofensa, ella misma lo acepta) me dijo en una plática por Messenger que los blogs eran una cagada, ya que los usuarios de dichas bitácoras quieren hacerse los intelectuales y que realmente son todos unos pendejos; me dijo también que lo de hoy era el Twitter (hágame el favor) y que, traduciendo lo que La Pendeja me dijo, que yo era un ser carente de IQ.

Eso, junto con el hecho de Osama Bin Laden se murió, me hizo reconsiderar, y la neta tiene razón, un bloggero es un pobre pendejo carente de amor por si mismo, que sólo pone en un blog cosas azarosamente conforme van llegando a su mente, al mismo tiempo que llora sobre el teclado; ya que seguramente escribe sobre los pormenores de su vida personal.

¡Sí claro! Y yo soy Stephen Hawkins (¡alabado sea!), escribir un texto legible para todos los que hablen el mismo idioma, está cabrón. Lo más culero del asunto es que hay gente que piensa que esto de andar poniendo letritas es lo más fácil del mundo, esa gente está equivocada.

Hay que tener cerebro para poder darle sentido a un texto, ponerle ese sabor y estilo que CADA BLOGGERO debe de tener. Pero bueno, ese es otro pedo.

Yo desde mi punto de vista (y retomando el tema) La Pendeja, haciendo honor al sobrenombre que le acabo de conceder (te amo darlin’) cometió uno de los errores más comunes de la gente vulnerable ante la vida.

Pero ya, basta de dedicarle valiosos segundos de mi vida a éste par de vellos púbicos, sólo tengo algo que remarcar algo para rematar este post sin sentido.

Algo.

sábado, 26 de marzo de 2011

Gajes del garage.

A veces, uno toma decisiones basadas en factores que, a vista de alguien mortal, serían pendejadas. Por ejemplo, conozco alguien que se metió a un Cecytem que queda cerca de nuestros ranchos sólo porque quería llegar temprano a su casa a jugar Final Fantasy o cualquier otro sedante mental que haya estado de moda durante su juventud.

Otro ejemplo soy yo, que me dejé llevar por la clásica del mexicano "el que no tranza, no avanza". El caso acá, es que el ser humano toma decisiones erróneas constantemente (por eso lo del Cecytem), y le encanta retar al destino (por eso lo de la tranza) y lo peor es que todas éstas tomas de decisión están plagadas de coincidencias, que pareciera que cuando dios (sí, con minúscula) se aburre despeja sus ideas jugándonos bromas crueles.

El día empezó de la chingada, y, a pesar de que tuve una señal de que no saliera de mi casa y me quedara a hacer otras cosas, seguí mi rutina. Como buen ser humano que soy, tiendo a ser obstinado. La desgracia que me ocurrió fue que en la mañana me di cuenta de que tenía que regresar un par de libros atrasados a la biblioteca, “vale verga, ahora ya perdí ocho putos pesos en MI pendejada”.

Así que después de estar en clase e ir a resolver mi estúpido problema, me encontré a mi amigo Pedro, alguien a quien no veía desde que entré en este semestre y que vive por mi casa, como par de buenos compañeros, nos pusimos de Marías. El sujeto en cuestión me exhortó a irme a mi clase, como su día escolar ya había acabado, decidió acompañarme a mi salón.

Aquí es donde se presenta la siguiente señal: No había clase. Para esos momentos, dios (sí, otra vez con minúscula) ya debería estar comiendo palomitas y soltando pequeñas risitas y diciendo entre dientes “ya se los cargó la chingada”.

Dentro del pensamiento humano, es bien pinche normal hilar hechos que han pasado uno tras otro y decidir que han sido buenas señales y que uno está teniendo un buen día. Por ejemplo, yo; a pesar de que tuve que pagar ocho putos pesos que pude haber gastado en dos ricos tabacos y un chicle, tuve que donarlos a la biblioteca, pero gracias a eso, tuve que ir a pagar al edificio principal de la Facultad de Ingeniería (está del culo tener dos edificios para una sola facultad) y ahí encontrarme a un buen amigo, según yo, tener que haber caminado hacía el mencionado edificio fue una señal de que algo bueno estaba por pasar… sí claro.

En segundo lugar, mi amigo Pedro me acompañó a una clase, la cual pude haber tenido libre e irme más temprano, pero en lugar de eso, decidí pasar mi tiempo libre con un amigo a quién no había visto hace bastante tiempo.
Casi al mismo tiempo, Pedro y yo sugerimos que sería relajante ir a las Islas (enorme jardinera en Ciudad Universitaria) a hechar la chorcha y de paso, el trago.

La charla estuvo llena de nimiedades, todas aderezadas con cerveza. Hasta ese momento estuvo todo muy tranquilo, hasta que llegó una patrullita castrosa y tuvimos que movernos de dónde estábamos a un lugar sin vigilancia para poder seguir ingiriendo alcohol sin dañar a nadie.

Y aquí es donde entra otra señal del destino, que Pedro y yo tomamos como una buena señal. En donde nos sentamos, estaba un cigarrito… pero no cualquier cigarrito, no señor, era un gallardo, un toque, una probadita de cielo… era un churro de mota. Al principio no supimos qué hacer.

Por mis antecedentes pachecos, les puedo decir que fumarnos esa cosa, para mí; era muuuy mala idea por tres razones, la primera es la más obvia, no sabíamos qué otro ingrediente además de la marihuana podía contener el porro, y por otro lado, debido a mis antecedentes, las dosis de TCH (ingrediente activo de la maría) son tan buenas para mi cerebro como Televisa lo es para los cerebros de los jóvenes. La última razón es que ya estábamos medio pedos y pues aparte ponernos pachecos era retar al destino demasiado (leáse, meterse al metro pachi-pedo).

A Pedro y a mí nos ganó lo mujer y no nos fumamos el porro, debido a que bien podía contener cianuro, pero por alguna extraña razón (tal vez fue la costumbre) deposité el cigarrito cotorro en mi cartera y seguimos en nuestra peda privada.

Ya avanzada la tarde se nos unió Sergio, un sujeto que estudia Pendejada, perdón, digo, Literatura-de-no-sé-qué-mierda en Filosofía y Letras, aportó todavía más cerveza y se unió a nuestra plática de todo y de nada a la vez. Una particularidad de la chela, es que te dan ganas de fumar tabaco, y como buen amigo que soy, me tocó dispararlos, así que llamamos al cigarrero más cercano, le pedimos tres Camel, saqué mi cartera para pagar, y el porro emergió, así como el Anillo Único del Señor de los Anillos, “esperando ser descubierto”.

Sergio vio el porro; y como una llena que huele carne fresca, se le abalanzó. Apenas escuchaba nuestra historia de cómo encontramos el churro, mientras intentábamos explicarle que esa madre podía contener cianuro, lo olió, y lo prendió. La verdad yo sí temí por el bienestar de Sergio, pero me quedé a la expectativa de su reacción ante la primera fumada, apenas se lo sacó de la boca (el porro), levantó el pulgar en señal de que todo estaba bien.

La verdad lo dudé, pero ya estaba entre banda, hace mucho que no veía a Pedro; a Sergio tenía un poco menos de extrañarlo, pero es siempre bienvenido al cotorreo. Tomando en cuenta que hacía mucho rato que no veía a ese par de cabrones, tomé todo como una buena señal y le di un par de fumadas al cigarrito cotorro… por cierto, sí estaba bueno… muuuuuy pinche bueno.

Según Sergio, tenía clase pero ya le dio hueva tomarla (es de Filosofía, qué se podía esperar de él), y se fue con nosotros. Y ahí íbamos los tres, apenas pudiendo con nuestras almas pachecas, pero riéndonos y fumando tabaco. Llegamos al metro Universidad como pudimos. Acomodamos nuestros traseros en el siguiente orden: Pedro iba en el reservado para viejitos, yo pegado a la ventana y Sergio en el pasillo.

Cuando ando pacheco, me gusta escuchar música, así que ni tardo ni perezoso, me puse mis audífonos y disfruté de los Babyshambles. Sergio y Pedro iban platicando de no-sé-qué. Cuando sonaba Sticks & Stones, a la altura de la estación Zapata, Sergio extendió su mano en señal de despedida, así que la estreché, me dijo algo que no recuerdo que era y se bajó.

Como vi a Pedro muy solo, me quité mis audífonos y nos pusimos a discutir sobre cómo estuvo bien perra la yesca y cómo la Ingeniería era muy pesada según nosotros. Para los que están familiarizados con la línea 3 del metro (la verde), sabrán que de Zapata a División del Norte hay una estación.



Para cuando estábamos en Eugenia, sucedió algo que yo no debí haber vivido, pasó una cosa verdaderamente culera y pasada de verga.

Tres tipos de altura promedio, armados y con la cara tapada, abordaron el vagón en el que venía con mi amigo; yo que soy de un barrio culero, he escuchado muchas (más de las que me gustaría recordar) la frase “ya valió verga, ¡esto es un asalto!”.

Pedro y yo veníamos hasta enfrente del vagón, para mí que venía pacheco todo pasó muy lento, mierda, hubiera preferido que todo pasara más rápido y borrar el terrible recuerdo de lo que sucedió.

Debido al estado en el que venía, no distinguí muy bien las palabras de los asaltantes; aunque recuerdo que los tres gritaban, Pedro y yo nos mirábamos de reojo e igualmente de reojo mirábamos a un asaltante que tenía la cara tapada con una sudadera, que, a juzgar por el estilo y el tamaño de dicho sueter, había sido producto de un asalto anterior.

No sé porqué haya sido, pero pasados muchos momentos, pude notar que los maleantes expedían un olor muy característico: tiner. Creo que fue sugestión, pero el haberme dado cuenta de que los asaltantes venían monosos, hizo me que diera más miedo aún. Pedro me volteó a ver con cara de asustado, y me dijo en voz más o menos alta: “Wey, vienen mono…” Lo interrumpí con mi rodilla; si bien venía en mal estado, no venía en uno tan malo como para dejar que mi amigo atrajera la atención de esos cabrones.

No supe bien porqué, pero el tipo que traía la sudadera cubriendo su rostro, hizo el acto que más asco me ha dado. No sé cómo se llama el sujeto y no reconocería su rostro, pero me gustaría que sufriera mucho, pero mucho mucho. El culero encañonó en la frente a una niña de unos ocho o nueve años de vestimenta elegante, que venía sentada al lado de una señora igualmente bien vestida, acto seguido le tapó la boca a la morra para que no se escucharan sus comprensibles berridos.

Al principio de esa acción pensé con horror “no mames, la va secuestrar”, Pedro me veía horrorizado, y vi como una lágrima se le quería salir, pero le dije con un gesto que se callara porque parecía que él también iba a soltar en un llanto provocado en parte por la imagen de una niña encañonada, y en otra parte por la droga que recorría su cuerpo y sus neuronas.

El maleante que ya se ganó el adjetivo de “Hijo de Puta” le gritó a la mamá de la niña “¡La cartera o la chamaca!” Y como buena mamá, sacó su cartera de debajo de su culo y se la entregó al Hijo de Puta.

Pedro y yo estábamos paralizados, no sabíamos qué hacer, no quería yo voltear y que para mi mala suerte me encontrara con los ojos de cualquiera de los otros dos maleantes que venían a bordo del vagón y que nos encañonaran a nosotros.

Los maleantes se juntaron todos justo frente a nuestros asientos, balbucearon no sé qué entre ellos, llegamos a Etiopía, se bajaron hecharon a correr, para espero, nunca más volverlos a ver.

El vagón comenzó a llenarse de murmullos, mentadas de madre, y agradecimientos a dios (sí, con minúscula) porque no se hayan quebrado a la morrita. Todos hablaban de su óptica sobre aquél suceso. Pedro y yo no pillábamos lo que ahí, acababa de pasar.

Para cuando estábamos en Centro Médico y la mayoría de los que presenciaron el atraco se bajaron, Pedro y yo habíamos captado que habíamos sido afortunados, y que, de algún modo, la suerte ayudó en que hubiera guardado mis audífonos justo una estación antes de que sucediera la desgracia.

A ambos hasta la regla se nos bajó del asalto, él propuso que nos bajáramos a fumarnos un cigarro para relajar el nudo que sentíamos en la garganta, nos bajamos en Hidalgo a un parque que hay cerca de ahí. Ya cuando estábamos prendiendo el tabaco, hizo un comentario alusivo al pequeño porro que nos habíamos encontrado en las Islas; así como cuando se chocan los tarros de cerveza y se dice ¡salud!:

¡Zacatlán!

Y ambos hechamos a reír.

viernes, 25 de febrero de 2011

Facebook.

Las redes sociales… ahhh… cuántas cosas, mitos, rumores, y demás pendejadas giran alrededor de ellas. También es un hecho de que, de alguna manera, han revolucionado y cambiado la manera en la que se usa el Internet en los adolescentes de entre 14 y 17 años (en los casos más tristes afecta la vida de gente de más edad).

Cuando yo iba a la secundaria y en los principios de la preparatoria, lo que estaba de moda era tener Hi5, la popularidad de las personas se media por la cantidad de amigos que tenía y era una medida de distracción para la gente ociosa. Luego llegó el Myspace, que era básicamente igual que el Hi5, uno podía declarar su amor por medio de un comment, o bien se podía hacer de una manera más personal, acá, mandando mensajes más privados y detallados a la dueña del perfil.

Uno podía también conocer gente por medio de las redes sociales; aunque a veces se llevaban no muy gratas sorpresas al descubrir que la chica que te interesaba estaba más pinche fea que la última temporada de los Simpson.

Pero nada, nada se le compara al Facebook, no no no. Hay que admitir que es una de las redes sociales con mejor estructura que he visto, uno puede compartir la información que desee con quien quiera, de la manera que quiera, cuando quiera y para los fines que quiera. Se pueden armar grupos y aceptar a ciertos miembros, así como los clubes mamonsones que admiten solo a gente que trae ropa de cierta marca por ejemplo. Uno puede externar al mundo (literalmente) la relación sentimental que está llevando, se puede decir que uno está de novio con ésa persona especial, o que está en una relación sentimental abierta con alguien. O simplemente poner que uno tiene novio/a y punto.

Todo mundo se entera de lo que uno dice, hace y la manera en la que se lleva a cabo el acoso… digo, la conversación, así como pasa en los pueblos pequeños y Televisa

Pero bueno, ya me salí del tema que quería tocar, el chiste es que; cada que alguien le menciona la palabra Internet a un pubertón que tenga acceso al mencionado, seguramente la palabreja “Facebook” sea una de las primeras que se le venga a la cabeza (de arriba, pinche mal pensado). Lo cual es bastante preocupante si se mira desde una óptica más… desde otro ángulo pa’ no meternos en pedos.

El Facebook es un gran consumidor de tiempo, y la gran mayoría de la gente que tiene una en cuenta en ésta red social, siempre se quejan de que se distraen cuando lo tienen abierto (el Facebook eh, pinches puercos).

Dentro de mi muy personal punto de vista (si no quieres leerlo mejor de una vez vete a la chingada), pienso que el Facebook apendeja bien cabrón a la banda.

Pero no nos hagamos bolas y vamos presumiendo éste escrito por partes para que no le duela…. La cabeza y entienda mejor lo que aquí, quiero exponer.

Facebook: La capital del chisme.
(Más original no pude haber sido).

Una de las discusiones de las que más se ha hablado en este mundo virtual, es el presente hecho de que el Twitter y el Facebook se han tragado los blogs: cosa en la que yo estoy totalmente de acuerdo, ¿porqué? Fácil, como ya se dijo antes, los pubertitos que tienen acceso a la Internet, se les hace fácil meterse al Facebook y simplemente pendejear; porque queridos lectores que me han hecho favor de meterse a leer las pendejadas que estoy escribiendo, eso se hace en el Facebook, no existe una retroalimentación de ningún tipo (claro, hay excepciones, pero son muy pinches poquitas), hay una gran población que abusa de la mala ortografía y el pésimo gusto al escribir (¡epa!), hay demasiado chisme y poca información, se habla de estupideces como el caso Kalimba (no mamar) y básicamente es un muy buen medio para pudrirse el cerebro.

Cosa que no pasaba con la blogósfera, cuando había buenos blogs que se actualizaban más o menos seguido, los autores de dichas bitácoras usaban sus cerebros y creaban muy buenos escritos, era bastante divertido meterse a leerlos, a veces se tenían buenos puntos de vista. Dichos posts lograban crear un pensamiento alternativo en las mentes abiertas y eran un buen medio de escape cada que a los autores les pasaba una chingadera en su vida personal. Inclusive varios de ellos lograron conseguir una buena chamba gracias a sus blogs.

Dudo con cada gramo de mi pito (y mire usted que eso es de gran peso) que exista alguien que haya conseguido cosas buenas gracias al Facebook. El Twitter no lo mencioné porque es una herramienta totalmente aparte, pero ¡aguas!, con eso no quiero decir que la red del pajarito (¡soplas!) sea útil.

Otra cosa que vale la pena resaltar, es que creo que el Internet se está usando de una manera errónea, ya que es un medio excelente para compartir información y así mismo, conseguirla fácilmente; sé que es mejor ir a una biblioteca y acceder a una información un poco más fidedigna, pero hay gente que desgraciadamente no cuenta con bibliotecas cercanas y desde Internet pueden acceder a esa información.

Y digo que la web se usa mal porque hay mucho chavito que se entretiene con pendejadas y no con lo que bien pudiera ser una lectura recreativa, ya que se puede encontrar de todo, desde datos científicos, históricos, de cultura general, y un larguísimo etcétera. Pero también pueden encontrarse cosas muy muy macabramente culeras, como pornografía, foros de videojuegos (en especial los de Nintendo, horror), piratería (descarga de emuladores) y Facebook.

Creo que más del 80% de la gente que se mete a Internet, lo primerito que abre es el Facebook, y si encuentra algo en lo que se entretenga, la cosa ya valió pito, porque gran parte de la noche se la pasará en el chisme, y si no me cree querido lector incrédulo, pregúntele a alguien que esté conectado al Facebook qué chingados está haciendo y le dirá “ando en el chisme”.
No mamar, mejor pónganse a leer y aprendan a escribir bien. Me cae que eso es de mayor provecho que enterarse de que a Juanita Pérez le tronaron la cereza.

Hace rato dije que en Internet pueden encontrarse macabronas cosas. Y digo macabras porque no dudo ni por un momento de que haya algún ente demoniaco detrás de la Internet, y no sé cómo piense usted que tal vez esté leyendo esto, pero creo que gente de arriba (políticos) les conviene más que uno esté chismeando en el Facebook o dedicándole una chaqueta a Alektra Blue que enterándose de toda la lana que se chingan o alguna de las tranzas que son clásicas en la política mexicana.

En serio, digo esto porque en un momento de epifanía, llegué a la conclusión de que este pueblo mexicano es muy peculiar: La juventud mexicana (la gran mayoría) le da importancia a cosas que no lo merecen, por ejemplo, el caso Kalimba o el más reciente circo que es protagonizado por la periodista Carmen Aristegui. En serio, a veces creo que las cosas serían mejores si la gente le prestara atención a cosas de verdadera relevancia, como el regreso del Jefe Diego

Pero el pueblo mexicano en lugar de poner atención en cosas que realmente son importantes; prefieren poner atención en pendejadas como la del caso del negro (¡sobas!), TODOS los que saben bien qué pedo con el caso del morenazo de fuego, son unos legítimos pendejos.





Y para acentúar su pendejez, escriben con una ortografía más fea que la última temporada de los Simpson.

Mis ojos... ¡Mis ojos!

Y como un intento de promover un movimiento (que ya se había propuesto pero no tuvo la propagación adecuada). Y es la de anular su voto, ahora que el sexenio va a terminar, sería una buena protesta, cuando llegue el tiempo de ir a votar, los que son mayores de edad, deberían formarse, dejar que se les ponga en el dedo esa pinche tinta que se tarda como dos días en quitarse, y rayar la boleta a lo pendejo, no hay que dejar la boleta vacía y dejar que hagan lo que se les hinchen las pelotas.

domingo, 5 de diciembre de 2010

C.C.H

Ya casi ha pasado un semestre normal de labores, hace un semestre que concluí mi bachillerato en el glorioso Colegio de Ciencias y Humanidades plantel Naucalpan (tal vez la única falla de mi querido CCH es que está allí). Extraño los tiempos en los que se podía tirarse en el pasto en horas de clases sin remordimientos, el pasar por la explanada cultural y respirar ese singular aroma a mota, pedos y sudor que caracterizaban esa zona de la escuela.

Una cosa peculiar que recuerdo con mucha nostalgia es la manera tan excesiva de perder el tiempo por parte de la fauna del plantel, era (es) bastante normal ver a la misma gente, en los mismos lugares en horas de clase. También recuerdo que era bastante normal por parte de las autoridades “aterrorizar” a los “estudiantes” con argumentos banales.

Por la parte de los profesores, la cosa estaba (está) de miedo, había algunos bastante conservadores; uno esperaría cosas coherentes por parte de gente que da clases en una institución de la UNAM, pero la verdad en casos como los que se presentaban en el CCH, prefería regresar a mis clases de primaria de gobierno cuando la maestra Conchita me enseñaba a sumar con los dedos.

Si aún eres un chavito o chavita de unos 15 años y quieres que la poca inocencia que te queda se esfume, te recomiendo que de primera opción para tu preparatoria pongas cualquier CCH (de preferencia el Naucalpan). Si quieres que el poco cerebro que te queda se evapore, pon algún CONALEP o en su defecto, el CEVETIS más cercano a tu hogar.

Este post es un especie de catálogo para prepararte a ti para entrar en un mundo, de básicamente sexo (si eres hábil), drogas y rock’n roll.

Nota: Si por “rock’n roll” entiendes banditas piteronas que se presentan en la explanada cultural del plantel.

Colegio de Cabrones Huevones.

FAUNA: De cierta manera la fauna de este lugar está limitada, pero bien puedes llevarte una sorpresa... pero de esa clase de sorpresas que salen del intestino de una vaca.

  • Hippie genérico: A estos vatos es normal verlos con los ojos rojos, la mirada perdida, ropa no muy limpia, y con un hedor a mota que ni ellos pueden con él. También es normal que arrebasen los 18 años, esto quiere decir que por lo menos, llevan unos 4 años dentro del plantel (los más experimentados llevan unos 5 ó 6). Lo cagado de estos entes es que, a pesar de sus nulos conocimientos de bachillerato, sienten como si fueran igual o más cultos que Sor Juana Inés de la Cruz.
  • El vende-dulces: Pareciera que estos entes del demonio no entienden que están en una escuela, ya que SIEMPRE (sea lunes, martes, miércoles, jueves o viernes, y sea el horario que sea) están contrabandeando sus dulces (pues está prohibido vender adentro del plantel). Lo curioso del asunto es que estos changarritos son más requeridos que las mismas cafeterías de la escuela. ¿Será que venden droga? Nahhh… No creo.
  • El porro-chaca: Típico maleante caracterizado por una gorra brillante estilo Las Vegas, estopa en la boca, y maldad en su corazón. Por lo general estos tíos van en jauría, lo cual obstaculiza la racionalización con ellos. Suelen no tener cerebro, por ende, lo arreglan todo a golpes, no es difícil darse cuenta de que son más mandilones que un hombre virgen de cuarenta años. La única variable de estos tipos es que unos hablan cantado y con muchas groserías y los demás sólo dicen muchas groserías.
  • El Fresa: Típico cabrón que (a huevo) usa todo de marca. Tal pareciera que para entes de su especie la ropa se no se hizo para cubrir del frío, si no más bien para presumir la marca con todo ser humano con el que se tope, pero no conforme con la ropa, también cree que los accesorios le dan el poder de ser más popular. Encontrar a un fresa es relativamente fácil en el CCH, y digo “relativamente” ya que ellos no tienen un lugar específico de arrejunte, eso se debe a que son tan insoportables como la voz del Perro Bermudez, una característica que tienen estos fulanos es que parece que en la boca cargan con una papa caliente. Auricularmente son bastante reconocibles.

No es raro ver a un grupito de Fresas de CCH platicando pendejadas:

Fresa 1: Oye wey, no mames, osea, no mamar, el otro día vi a Jacinto que salió de comprar ropa del Chopo we.

Fresa 2: Hay osea no mames, qué naco de parte de Jacinto wey, osea, yo lo creía mi amigo, mi compañero y sale con sus ñeradas wey, osea mil de mal. Ahora ya no hay que hablarle por naco.

Fresa 1: Ps no mames, se llama Jacinto, ¿qué esperabas?

• Como muéganos:

Siempre de los siempres están juntos, una vez que un fresa se une al grupo de los fresas (no manches, ¡qué línea!), SIEMPRE estará con ellos, y para salir de ese infierno de grupito, te queda entrar a tus clases o bien, dejar de ir a la escuela e intentar otro camino en tu vida.

La vida de camionero ya no se oye tan mal ¿verdad?

Skins: Estos tíos no se andan con pendejadas, si no les parece tu manera de vestir, de hablar, de pensar, de comer una torta española (queso amarillo, pierna y queso de puerco). Bueno fuero si estuviesen pendejos como los porros ¡pero nada! Son harto respetados estos cabrones debido a que uno solo le puede romper la madre a toda tu familia de un putazo. Por algo son la especie arriba de la cadena alimenticia ceceachera.

Espero que te haya gustado este listado de la fauna del plantel, realmente fue tardado hacerlo, pero no fue por huevón, sino porque ya se acercan los examenes de la facultad, y la verdad ese asunto pinta para ponerse del pito.

Pero no se preocupe lector, ahora sí ya es un compromiso actualizar chido chido este espacio, esperando que pase usted unas muy buenas, pero muy buenas… vacaciones.

Y recuerde que el Sol sale e ilumina a todos en este mundo por igual.

sábado, 21 de agosto de 2010

Citas piteras.

A veces, cuando la vida te da limones, lo mejor es no hacer limonada (si no tienes qué hacer, vete a hacer una mamada). Si no simplemente hay que darse media vuelta, e irse rezando a la chingada.

¿Alguna vez escucharon que el ser humano es la única especie conciente de que algún día va a morirse? Sinceramente, dudo que lo sepan, pero como este blog tiene la OBLIGACIÓN de ofrecer cultura, pues ahora saben ese dato que puede cambiar sus patéticas vidas. Pero eso vale madres.

Así como el hombre es la única especie que sabe que va a colgar los tenis tarde o temprano, también es capaz de darse cuenta de las oportunidades que tiene, y muy a veces, es conciente de las que deja pasar a propósito.

En alguna ocasión, mientras reflexionaba profundamente del porqué dos más dos son cuatro, llegué a la lamentable conclusión de que, en varias situaciones (si no es que en TODAS), el ser humano es un verdadero pendejo: en toda la extensión de la palabra.

Háblese de intelectuales, culturosos, deportistosos, secretarias, taqueros, barrenderos o Jo-Jo-Jorge Falcón. Todos en alguna ocasión no meten una, si no las cuatro patas en la mierda.

(En eso, una tímida mano se levanta en el simposio lleno de jóvenes educandos)

- Pero su majestad Cangrejo, ¿a qué quiere llegar con todo esto?

El Cangrejo responde como si le explicara una operación matemática con manzanas.

- ¡¿Te esperas pendejo?! La conferencia durará tres horas y tengo que aventarme un pinche choro que quede chingón… ¿En qué estaba?

- (Con voz tímida) Que todos somos unos pendejos…

El caso es que nosotros los seres humanos tenemos la puta manía de pensar, a veces en pendejadas, y otras tantas en citas filosóficas, que más bien son frases sacadas de lo más profundo de la colección de las películas dónde sale Carmen Salinas.

Desde mi punto de vista, eso es peor que cualquier albur de Luis de Alba. Cuando nos sentimos tristes lloramos, nos enojamos, mentamos madres, pateamos muebles, fumamos cigarros (¡auch!) y nos ponemos a escribir pendejadas en la red (más auch).

No digo que eso esté mal, de hecho pienso que hacerlo es mucho mejor que amigarse del alcohol. La manera en la que se desahoga la gente es meramente personal y válida, y como diría una buena amiga mía (en paz descanse) “cada quien su culo”.

Pero ya me estoy saliendo del tema.

El caso es que el día 4 de agosto (porque, como es costumbre, estoy escribiendo esto retrasadamente), es un día trascendente en mi vida, y no es porque en dos días vaya a cumplir un año de novios con mi pareja, (cosa que ya pasó).

No es nada de eso, sino porque hoy he sentido que una parte de mí, se está muriendo, y no pendejos, no hablo de cáncer o de gastritis. Más bien me refiero a una parte meramente emocional (creo que algunos lo llaman “madurar”. Pendejos.)

Yo más bien lo llamo “cuando uno se da cuenta de que uno se está apendejando demasiado y quiere desapendejarse”. Piénselo bien y dígame si me equivoco.

(Otra mano nerviosa se alza entre la interesada muchedumbre, y otro joven educando es iluminado por la sabiduría del Cangrejo.)

- Pero Cangrejo Sensei, ¿Cómo llegó a tan compleja deducción?.

Con todos los modales y sabiduría que caracterizan al Cangrejo, la duda del joven educando queda resuelta.

- ¡Pues obviamente me pasó algo imbécil!, ¡Éstas cosas no son obra del espíritu santo, pendejo! ¿Alguna otra duda?

Todo mundo mira al Cangrejo con fervor, un par de muchachitas han mojado los calzones.

El hecho es que algo cabrón me pasó el 4 de agosto del 2010, está muy lejano de ser recordable, incluso, ni siquiera Del Toro podría llevarlo a la pantalla grande (y eso que es un pendejo). Pero algo que los científicos del Similares descubrieron es que las cosas pequeñas son las que enseñanzas más grandes nos dejan (hablando de citas piteras).

¿Se dieron cuenta que me aventé un chorote para llegar a una conclusión bastante pedorra?

Tal vez la cita final la plasmé muy melosamente. Tal vez haga mal en poner este post el día de hoy, pero, ¿saben algo? Ya me vale un montón y dos puñitos de reata.

Ya estoy hasta la punta del diamante de que cada que hago una broma, haga algún comentario ofensivo pero sincero, cometa algún minúsculo error, respire, y demás nimiedades, se me arme la gorda.

Es en serio, hace mucho que no me agarraba un coraje y una angustia como la de aquél día (y la de hoy también, por eso posteo esto). Las causas son varias, y cada una más incoherente que la anterior.

Para aquél que le interese el resto de la historia, pues qué pena. Sólo me limitaré a mencionar el detonante de mi enojo, frustración y de este post: “Vete que me molestas”.

P.D: Hoy también me siento de la chingada ¿se notó?

domingo, 18 de julio de 2010

Lenguaje matemático

Leyendo un post del Falso Profeta, me llegaron recuerdos, de mis épocas doradas, de cuando era un pobre niño imberbe que se dedicaba a la vagabundancia (¿si se dirá así?). El caso es que dicho escrito me remontó a mis años gloriosos cuando vitoreaba los goles del PUMAS (pinche horror), me saltaba mis clases de matemáticas, y albureaba a cuánto ser con falda se me cruzara.

He de ser sincero, ésas no fueron mis mejores épocas, pero como dije (y repito porque creo que es importante), era un morrito imberbe que no sabía de las cosas buenas de la vida (sólo del alcohol), que reprobaba materias (lo sigo haciendo), que tenía fracasos amorosos (Gracias a Alá, eso ha mejorado), que no fumaba, pero sobre todo, que no sabía sumar una puterrísima fracción (aunque dichas aberraciones me siguen castrando la madre).

Así es, querido lector, antes yo odiaba las matemáticas, para mí, eran lo peor que podía existir en el mundo después de Chespirito. Aún recuerdo que, cada que alguien me preguntaba “¿Qué carrera quieres estudiar?”; yo, invariablemente, así fuera el más respetable maestro, lo mandaba a chingar a su madre con un gesto agresivo y le decía “Cualquier cosa que no tenga que ver con las pinches mates” (tal vez la palabra “pinche” no la usaba con todos, pero el gesto agresivo sí).

Creo que el parteaguas de mi odio hacia dicha materia se debe a un pendejo, quién creo aún sigue con vida, este ser humano que despertó en mí esa bestia poderosa porta el nombre de Fermín Mejía Olvera (maldito seas). Aún recuerdo que el muy puto me corrió de su clase, todo por culpa de una mugrosa, y todo por que yo le jalaba el pelo en señal de desprecio (en verdad me caga la madre).

Aún sigo teniendo pesadillas con ese episodio de mi vida, me despierto sudando frío a media noche.

Desde ahí, hasta mi 5to semestre de preparatoria ODIÉ las matemáticas, se me hacían burdas, estúpidas, inservibles, apestosas. Creo que mi odio en sí, no fue por la estupidez y la intolerancia de aquél maestro petulante, si no porque nunca entendí la materia al 100%.

Porque tiempo después, tomé unos cuántos cursos de matemáticas, y son bien poca madre: te permiten saber si el banco te quiere meter la verga (logaritmos), te ayudan a tener una voz bien sexy como la del Morro de la Ke-Buena (gráficas de Sen y Cos), te permite saber la localización de un punto en el globo terráqueo (coordenadas polares); y le seguiría, pero de seguro ya se están aburriendo de las aplicaciones (pinches nacos).

Tal vez para un ingeniero o para algún otro nerdo éste post ya se le está pareciendo aburrido, o a lo mejor y no pero igual sigue aquí de chismoso; sea cual sea el caso, quiero simplemente externar mi eterno agradecimiento a cierto maestro que, a pesar de ser un pesado de primera y tener un sentido del humor comparable con el del Papa Benedicto XVI, supo hacer de “ése pinche curso sabatino” llevadero, y, para mi gusto, interesante.

¡¡Chingas a tu madre!!

jueves, 10 de junio de 2010

Huevos con blogs

Existen varios tipos de personas en el mundo; buscando parecidos con otra gente, se reúnen para discutir, charlar, compartir, etc.

Ejemplo:

“Yo tengo diez dedos en las manos, ¿Tú también tienes diez? ¡Genial!, juntémonos, hagamos slogans, pancartas y reglas. Y si vemos a alguien que tenga nueve dedos en las manos, le damos una paliza”.

Grupos así hay por todo el mundo, y cada uno tiene un nombre y defiende algo en específico: Los cholos defienden el barrio, los machistas defienden a los hombres, las feministas, defienden a las mujeres, los homosexuales, defienden el hecho de que les guste el miembro, los emos… este… ellos… defienden… ehm… (silencio incómodo)…

Incluso, hay quienes defienden el “Myspace” a capa y espada, también hay gente que dice que el “Facebook” es lo de hoy, hasta gente que dice que el “Hi5” es el que rifa, controla y discrimina. Entonces, me pregunté a mí mismo: “Mí mismo, ¿Porqué es que, nadie es ‘Bloguista de corazón’?”

Y caí en cuenta de que puedo promover un movimiento para aquellos que sean blogueros de coraza. Así es mi querido lector que nunca comenta, si usted tiene blog, y no le gustan las demás redes sociales, ¡Adelante! ¡Únase a la causa!

¿Cómo hacerlo? ¡Fácil! Lo único que tiene que hacer es meterse a Blogs México, registrarse como blogger activo, poner el lindo-lindo cuadrito de “Blogs México” en su template de HTML, y ya.




Fácil ¿No?

Únase a la causa del bloggismo mexicano.