miércoles, 15 de junio de 2011

Generación Xbox, PS2 y creo que Gamecube (Nintendo es la misma mamada).

En esta ocasión haré un top de los 5 más chingones de la penúltima generación.

5to lugar. (Xbox, Nintendo)
Conker Live & Reloaded: Bad Fur Day.


En primer lugar, yo sé que este juego es malo. La historia es una verdadera mamada, lo único chido es que que de tan mala, da gracia. El gameplay es bastante genérico y llega un punto en el que las misiones son lineales. Pero los diálogos están bien cagados y te sacan una sonrisita.

4to lugar. (Xbox)
Ninja Gaiden.


Primerito que nada ¡Chingas a tu madre Itagaki!, el final de este pinche juego es una completa mamada. Si no fuera por el gameplay y los jefes, este juego estaría ya en la basura de mi casa.

3er lugar. (Playstation 2)
Metal Gear Solid 2


Aquí también es pertinente mentarle la madre a alguien, y en este caso es a Hideo Kojima, por poner como protagonista a un pendejo como Raiden, después de que Solid Snake se rifara como el Santo en Metal Gear Solid; el pinchi güerito llega a cagarse en todo, si no hubiera sido por la historia y el gameplay, este sería el número uno.

2do lugar. (Xbox)
Silent Hill 4 The Room.


Este es un poquitín diferente, la historia está bien chingona, y sí te llega a sacar uno que otro sustirijillo, de hecho estuve un poco sugestionado con la última parte y no podía dormir chido. Aunque el desarrollo es medio lentón; osease, si has jugado un Silent Hill, ya sabes que los bonitos paisajes se convertirán, tarde o temprano, en un horrible sitio con óxido y sangre.

Aparte de todo, el gameplay es en una tercera persona muy mal hecha. He dicho.

1er lugar. (Play 2)
God of War.


Con este juego, Sony comenzó a sacar todo el potencial que tenía escondido (por lo menos una parte), unos gráficos muy bonitos, una historia medio pinche eso sí, y el gameplay tiene unos errores garrafales; como aquél de no poder mover la cámara. Y unos pinches pozos están bien putos aburridos y/o largos.

¡Bonus! (Xbox, play 2).
Destroy All Humans 2


De antemano diré algo, ya sé que THQ hace puras pendejadas, pero este juego es, a mí parecer, el mejor que tienen.

El gameplay está más chingón que el uno, las armas están mejor pensadas y la del "monstruo-come-hippies" me hace desear que fuera real. Las misiones... están bien en general, el puto pedo de esta madre es que el juego te dice todo el tiempo que hacer, así que no tienes que gastar nada de neurona, no tiene acertijos, de hecho tiene pura putiza y unos punch-lines muy buenos eso sí. Creo que es lo más vergas que tiene este juego, los diálogos.

miércoles, 8 de junio de 2011

Top 5.

Lo sé, lo sé, me he ausentado bastante tiempo, pero entre los asuntos escolares, ¡horror!, los videojuegos, que mi computadora se enfermó, y el hecho de que me lastimé una pata queriendo escalar una montaña, he abandonado el mundo virtual llamado Internet.

Pero la buena noticia es que traigo bastantes escritos a medias (que ya voy a terminar), pero bueno, este post estará dedicado a los juegos de video, en especial, a mis favoritos, espero que les guste, y si no, pues ya saben dónde queda la chingada, ¿no?

El pedo olerá así: Haré un conteo de los que a MI parecer, son los mejores juegos y, en general, de lo mejorsito que ha salido, si les gustan los videojuegos, que chingón, lo disfrutarán.

5 mejores.
Generación Playstation, Nintendo.

5to lugar.
Resident Evil (Playstation)


El primerito de la saga y el menos exagerado, cuentan muy bien la historia y la mansión tiene unos acertijos muy chingones. Lo único malo es que está bien pinche difícil y los gráficos están re piteros.

4to lugar.
Silent Hill 1 (Playstation)


A mí gusto el mejor de la sagan, a pesar de los gráficos feos, este juego logra un ambiente de terror, y he de admitir que es el que más miedo me ha dado.

3er lugar.
Bart's Nightmare. (Nintendo)


El mejor juego de los Simpson que he visto, la historia es una pendejada y no tiene nada de especial en absoluto, pero los niveles están bien chingones y entretenidos (excepto el del diablito), pero los de Tom y Daly, Bartman, y el de Bartzilla son una pinche joya.

2do lugar.
Sheep Raider. (Playstation)


En esta ocasión manejas al Coyote Calamidad, quien es reclutado por el conductor de televisión, el Pato Lucas, quien te invita a jugar una especie de Atínale al Precio, pero aquí el objetivo es robarle las ovejas al perro Sam.
Los niveles están chingones, bien pensados, entretenidos y tienes que quemar neurona para resolver los acertijos de los mapas.
Nunca lo terminé por cierto.

1er lugar.
Metal Gear Solid. (Playstation)


Historia: Chingona.
Batallas con jefes: Chingonas.
Gameplay: Chingón.


Seguiría con el conteo pero ya es demasiado tarde queridos. Perdón por el post tan flojo.

viernes, 13 de mayo de 2011

Sueño en el que un litro de refresco de toronja costaba mucho dinero (post de relleno)

Hace un par de días tuve un sueño que tengo miedo de que se vuelva premonición. A pesar de que sólo ocurrió en mi subconsciente, todavía recuerdo lo que pasó con semi-lujo de detalle.

Estaba yo en mi casa jugando XBOX, cuando mi madre me mandó a la tienda a traer menjurjes para hacerle vudú a una exnovia mía, no recuerdo bien en qué consistía la lista, pero sé que me había encargado ella “un litro de refresco de toronja”.

Entonces llegué a la tienda, pedí las cosas, me dirigí al refri de los chescos, saqué un litro de refresco de toronja y lo pagué aparte de todo el encargo.



Yo: ¿Cuánto es del chesco?

Tendero: 45 varos.

Yo: ¿Apoco ya subió?

Tendero: Sí, desde que tú te duermes tarde por estar jugando Ninja Gaiden…

¡Puta madre!

No sé si sea un sueño o una premonición, pero hay una moraleja en todo esto.
Si no quiere que una botella de agua cueste más de cien varos ¡Cuide el agua cabrón/a!

viernes, 6 de mayo de 2011

De clásicos y trolls.

Aquí en esta página de Internet, me tiene bastante contento el hecho de que, contrario a lo que la mayoría podría pensar, estamos progresando. Si usted, querido lector, le hecha un vistazo a las primeras entradas, se dará cuenta de que son una vil chingadera, pero no puede negar que las últimas tienen un estilo más desarrollado, las ideas están expuestas de una maneta no TAN revuelta, y que, en general, se han estado mejorando las cosas (excepto por el tiempo entre cada actualización).

Gracias a la magia de blogger.com, sé que de cada cinco almas perdidas que entran aquí, una se vuelve un buen lector, alguien se deja evangelizar por la sarta de estupideces que suelo poner. Hace dos entradas, me dejaron un comment que la verdad me reanimó en aquella tarde, mi primer lector extranjero que, gracias a Dios, es de habla hispana.



Y en el post que está debajo de este, he tenido mi primer troll. Tal vez sepan lo que significa un troll en blogger.com, tal vez no lo sepan, para no enredarlos, creo que debo dar una pequeña explicación:

Un troll, o fan from hell como también se les llama, es aquél que, se toma la molestia de meterse a leer un blog y dejar un mensajito; la mayoría de la gente que deja mensajes en una entrada, plasma lo que piensa del texto que leyó, ya sea para felicitar o para agregar algo que él o ella considera pertinente, pero un troll lo único que hace es mentar madres.

Cuando abrí este blog realmente lo hice con la intención de tener un medio de escape cuando algo tenía en la mente y no tenía a alguien con quien hablarlo, o para dar mi opinión sobre algún tema, o simplemente para distraerme en algo mejor que las redes sociales o cualquier otra pérdida de tiempo. Nunca busqué la fama bloggera ni mucho menos.

Cuando visitaba los ya difuntos blogs más leídos de México (Plaqueta, Huevo, Autor, Guffo, Cabeza, Chidoguan, y un larguísimo etcétera) veía a varios trolls que se dedicaban a mentar madres básicamente, al principio me parecía bastante gracioso, pero eran tan insistentes con sus comentarios agresivos, que comencé a entender que debía de ser molesto para los autores de dichas bitácoras.

Luego me di cuenta de otra cosa: ¡Son putos! Cualquiera que comenté en calidad de anónimo para antagonizar en un blog, es un puto, no hay vuelta de hoja, le gusta que le den ricolatino por el chicolatín, de lo contrario, pondrían su identidad para que se sepa quién es el que está chingando la madre.

Aquí me da gusto tener mi primer troll, es más, pondré a continuación el cariñito que alguien me mandó a continuación:

Anónimo dijo...

este blog esta de la verga

¿Lo ven? El puto… digo, el anónimo en ningún momento defiende algo, no opina, y no comenta en las entradas que son realmente mejores productos que la chingadera que publiqué antes. La verdad creo tener una idea más o menos de quién se trata, y te lo digo de una vez mano: Aquí mejor ni vengas a joder.

Independientemente de quien se trate, me da harto gusto saber que soy leído. Pero ése no era el tema de este post.

Hace tiempo, más o menos dos semanas, me pasó algo realmente pasado de verga, ese hecho me ha puesto a reflexionar y desde aquél fatídico comienzo de semana santa, he traído bastantes pendejadas en la cabeza.

Un día como cualquier otro, estaba checando eliminando a la gente que no conozco y/o me caga la madre de mi cuenta de Facebook, antes de mandarlos a la verga, me metía a sus perfiles y ¡puta madre!, casi casi me pongo a llorar, y es que no mamar mi buen lector, me di cuenta de que todos, todos, todos, todos absolutamente TODOS los seres humanos somos deprimentemente iguales.

De antemano sé que no estoy descubriendo el hilo negro de las personalidades ni haré tampoco un estudio sociológico, simplemente estoy diciendo que, existen un número determinado de personalidades en el mundo, y supongo que esto se ha venido dando desde que la humanidad le ha puesto etiquetas a los demás: Burgueses, clase obrera, trabajadores, burócratas, putos, emos (los últimos dos son casi lo mismo), negros, darkis, punkis, metaleros, etcétera.

Esto, de cierta manera, es malo, son realmente pocos los que se atreven a ser verdaderamente diferentes, y cuando lo hacen, la misma sociedad mocha en la que vivimos se encarga de señalar a la persona diferente y hacerla sentir como popó seca antes de que tenga la oportunidad de hacer algo, vamos pues, diferente.

Pongamos un ejemplo para tratar de ser más claros.

Si en este momento hago una especie de convocatoria en la que diga, “los que tengan el corazón roto dejen un mensajito en el inbox”, supongamos que son siete los que me hacen caso, esos siete fulanos tendrían una línea de pensamiento igual: Son unos pinchis dramáticos.

Ahora, si externáramos esto a todo el mundo, segurito miles y miles de entes se identificarían con la frase “tengo el corazón roto”.

A continuación pondré otro ejemplo que creo que deja más claro el punto:

Cuando alguien relativamente mexicano tiene mal de amores. ¿Qué es lo que hace por lo general?:

• Invita a sus amigos a su casa para ponerse pedos.
• Al principio, osease, cuando tiene muy poco o nada de alcohol en sus venas, se ríe, bromea, y pues, es feliz. Sonríe.
• Entrada la noche, pone las rolas de Valentín Elizalde, La Arrolladora Banda Limón, José José, o cualquier otra cosa con la que se pueda hechar el zapatazo.

La verdad no sé cómo se curan de sus males de amores los británicos, pero casi estoy seguro que en lugar de Valentín Elizalde ellos ponen Oasis, Radiohead, The Beatles y pues, los clásicos ingleses.

Así mismo, en cada país tienen sus clichés, sus clásicos, y en cada país, son esos clásicos-clichés los que los ayudan a salir de sus males de amores.

Y eso reafirma mi punto: Todos somos horriblemente iguales y predecibles. Esto para mí, es verdaderamente una mamada más grande que la muerte de Osama Bin Laden.

He dicho.

P.D. Si no te gusta lo que lees aquí, vete a otro blog, hay un chingo.

P.D.2. La próxima entrada será más chingona que ésta. Palabra.

miércoles, 20 de abril de 2011

Vellos púbicos.

Últimamente he estado recibiendo peticiones bastante “raras”. Y no, no me refiero a “ésas” peticiones (bola de cochinotes). Me refiero a que varias personas me han pedido constantemente que hable de mi persona en este espacio.

A lo que por lo general contesto “en el blog no hablo de mí, mejor hablemos en persona si me quieres conocer”. Esta frase me ha resultado un arma de dos filos, ya que varia gente me ha dicho “perro”, otros tantos caídos del catre han pronunciado “Pues en ése caso mejor vete a una casa de citas” (sin mamada me han dicho eso, y me encanta recordarlo), y he sostenido agradables pláticas gracias a dicha contestación.

Entonces, el querido lector al otro lado de la pantalla debe de estar pensando “Pinche Cangrejo, ¿entonces porqué te emputas?” O igual y ni piensa nada pero aquí anda chismoseando.

En fin, sea cual sea el caso, como ya lo mencioné, ésta frase me ha traído buenas personas y divertidas, otras tantas me han cagado la madre y ni tardo ni perezoso, se los he hecho saber, y como ya se explicó más arribita, hay unos entes que se sacan un diez por los disparates que dicen.

Pero bueno, creo que ya me salí un poco de tema con lo que a continuación quiero exponer.

Hace unos cuántos meses (o años), expuse que sería buena idea que la gente le metiera galleta a sus blogs (es que luego hay cada chingadera en la blogósfera) .Por parte de la gente que leyó el post, y que tiene blog, estuvieron muy de acuerdo con la idea (aunque algunos no más no salen de la mediocridad), pero como siempre, tiene que haber alguien que le meta la verga al pastel.

La pendeja en cuestión (no es ofensa, ella misma lo acepta) me dijo en una plática por Messenger que los blogs eran una cagada, ya que los usuarios de dichas bitácoras quieren hacerse los intelectuales y que realmente son todos unos pendejos; me dijo también que lo de hoy era el Twitter (hágame el favor) y que, traduciendo lo que La Pendeja me dijo, que yo era un ser carente de IQ.

Eso, junto con el hecho de Osama Bin Laden se murió, me hizo reconsiderar, y la neta tiene razón, un bloggero es un pobre pendejo carente de amor por si mismo, que sólo pone en un blog cosas azarosamente conforme van llegando a su mente, al mismo tiempo que llora sobre el teclado; ya que seguramente escribe sobre los pormenores de su vida personal.

¡Sí claro! Y yo soy Stephen Hawkins (¡alabado sea!), escribir un texto legible para todos los que hablen el mismo idioma, está cabrón. Lo más culero del asunto es que hay gente que piensa que esto de andar poniendo letritas es lo más fácil del mundo, esa gente está equivocada.

Hay que tener cerebro para poder darle sentido a un texto, ponerle ese sabor y estilo que CADA BLOGGERO debe de tener. Pero bueno, ese es otro pedo.

Yo desde mi punto de vista (y retomando el tema) La Pendeja, haciendo honor al sobrenombre que le acabo de conceder (te amo darlin’) cometió uno de los errores más comunes de la gente vulnerable ante la vida.

Pero ya, basta de dedicarle valiosos segundos de mi vida a éste par de vellos púbicos, sólo tengo algo que remarcar algo para rematar este post sin sentido.

Algo.

sábado, 26 de marzo de 2011

Gajes del garage.

A veces, uno toma decisiones basadas en factores que, a vista de alguien mortal, serían pendejadas. Por ejemplo, conozco alguien que se metió a un Cecytem que queda cerca de nuestros ranchos sólo porque quería llegar temprano a su casa a jugar Final Fantasy o cualquier otro sedante mental que haya estado de moda durante su juventud.

Otro ejemplo soy yo, que me dejé llevar por la clásica del mexicano "el que no tranza, no avanza". El caso acá, es que el ser humano toma decisiones erróneas constantemente (por eso lo del Cecytem), y le encanta retar al destino (por eso lo de la tranza) y lo peor es que todas éstas tomas de decisión están plagadas de coincidencias, que pareciera que cuando dios (sí, con minúscula) se aburre despeja sus ideas jugándonos bromas crueles.

El día empezó de la chingada, y, a pesar de que tuve una señal de que no saliera de mi casa y me quedara a hacer otras cosas, seguí mi rutina. Como buen ser humano que soy, tiendo a ser obstinado. La desgracia que me ocurrió fue que en la mañana me di cuenta de que tenía que regresar un par de libros atrasados a la biblioteca, “vale verga, ahora ya perdí ocho putos pesos en MI pendejada”.

Así que después de estar en clase e ir a resolver mi estúpido problema, me encontré a mi amigo Pedro, alguien a quien no veía desde que entré en este semestre y que vive por mi casa, como par de buenos compañeros, nos pusimos de Marías. El sujeto en cuestión me exhortó a irme a mi clase, como su día escolar ya había acabado, decidió acompañarme a mi salón.

Aquí es donde se presenta la siguiente señal: No había clase. Para esos momentos, dios (sí, otra vez con minúscula) ya debería estar comiendo palomitas y soltando pequeñas risitas y diciendo entre dientes “ya se los cargó la chingada”.

Dentro del pensamiento humano, es bien pinche normal hilar hechos que han pasado uno tras otro y decidir que han sido buenas señales y que uno está teniendo un buen día. Por ejemplo, yo; a pesar de que tuve que pagar ocho putos pesos que pude haber gastado en dos ricos tabacos y un chicle, tuve que donarlos a la biblioteca, pero gracias a eso, tuve que ir a pagar al edificio principal de la Facultad de Ingeniería (está del culo tener dos edificios para una sola facultad) y ahí encontrarme a un buen amigo, según yo, tener que haber caminado hacía el mencionado edificio fue una señal de que algo bueno estaba por pasar… sí claro.

En segundo lugar, mi amigo Pedro me acompañó a una clase, la cual pude haber tenido libre e irme más temprano, pero en lugar de eso, decidí pasar mi tiempo libre con un amigo a quién no había visto hace bastante tiempo.
Casi al mismo tiempo, Pedro y yo sugerimos que sería relajante ir a las Islas (enorme jardinera en Ciudad Universitaria) a hechar la chorcha y de paso, el trago.

La charla estuvo llena de nimiedades, todas aderezadas con cerveza. Hasta ese momento estuvo todo muy tranquilo, hasta que llegó una patrullita castrosa y tuvimos que movernos de dónde estábamos a un lugar sin vigilancia para poder seguir ingiriendo alcohol sin dañar a nadie.

Y aquí es donde entra otra señal del destino, que Pedro y yo tomamos como una buena señal. En donde nos sentamos, estaba un cigarrito… pero no cualquier cigarrito, no señor, era un gallardo, un toque, una probadita de cielo… era un churro de mota. Al principio no supimos qué hacer.

Por mis antecedentes pachecos, les puedo decir que fumarnos esa cosa, para mí; era muuuy mala idea por tres razones, la primera es la más obvia, no sabíamos qué otro ingrediente además de la marihuana podía contener el porro, y por otro lado, debido a mis antecedentes, las dosis de TCH (ingrediente activo de la maría) son tan buenas para mi cerebro como Televisa lo es para los cerebros de los jóvenes. La última razón es que ya estábamos medio pedos y pues aparte ponernos pachecos era retar al destino demasiado (leáse, meterse al metro pachi-pedo).

A Pedro y a mí nos ganó lo mujer y no nos fumamos el porro, debido a que bien podía contener cianuro, pero por alguna extraña razón (tal vez fue la costumbre) deposité el cigarrito cotorro en mi cartera y seguimos en nuestra peda privada.

Ya avanzada la tarde se nos unió Sergio, un sujeto que estudia Pendejada, perdón, digo, Literatura-de-no-sé-qué-mierda en Filosofía y Letras, aportó todavía más cerveza y se unió a nuestra plática de todo y de nada a la vez. Una particularidad de la chela, es que te dan ganas de fumar tabaco, y como buen amigo que soy, me tocó dispararlos, así que llamamos al cigarrero más cercano, le pedimos tres Camel, saqué mi cartera para pagar, y el porro emergió, así como el Anillo Único del Señor de los Anillos, “esperando ser descubierto”.

Sergio vio el porro; y como una llena que huele carne fresca, se le abalanzó. Apenas escuchaba nuestra historia de cómo encontramos el churro, mientras intentábamos explicarle que esa madre podía contener cianuro, lo olió, y lo prendió. La verdad yo sí temí por el bienestar de Sergio, pero me quedé a la expectativa de su reacción ante la primera fumada, apenas se lo sacó de la boca (el porro), levantó el pulgar en señal de que todo estaba bien.

La verdad lo dudé, pero ya estaba entre banda, hace mucho que no veía a Pedro; a Sergio tenía un poco menos de extrañarlo, pero es siempre bienvenido al cotorreo. Tomando en cuenta que hacía mucho rato que no veía a ese par de cabrones, tomé todo como una buena señal y le di un par de fumadas al cigarrito cotorro… por cierto, sí estaba bueno… muuuuuy pinche bueno.

Según Sergio, tenía clase pero ya le dio hueva tomarla (es de Filosofía, qué se podía esperar de él), y se fue con nosotros. Y ahí íbamos los tres, apenas pudiendo con nuestras almas pachecas, pero riéndonos y fumando tabaco. Llegamos al metro Universidad como pudimos. Acomodamos nuestros traseros en el siguiente orden: Pedro iba en el reservado para viejitos, yo pegado a la ventana y Sergio en el pasillo.

Cuando ando pacheco, me gusta escuchar música, así que ni tardo ni perezoso, me puse mis audífonos y disfruté de los Babyshambles. Sergio y Pedro iban platicando de no-sé-qué. Cuando sonaba Sticks & Stones, a la altura de la estación Zapata, Sergio extendió su mano en señal de despedida, así que la estreché, me dijo algo que no recuerdo que era y se bajó.

Como vi a Pedro muy solo, me quité mis audífonos y nos pusimos a discutir sobre cómo estuvo bien perra la yesca y cómo la Ingeniería era muy pesada según nosotros. Para los que están familiarizados con la línea 3 del metro (la verde), sabrán que de Zapata a División del Norte hay una estación.



Para cuando estábamos en Eugenia, sucedió algo que yo no debí haber vivido, pasó una cosa verdaderamente culera y pasada de verga.

Tres tipos de altura promedio, armados y con la cara tapada, abordaron el vagón en el que venía con mi amigo; yo que soy de un barrio culero, he escuchado muchas (más de las que me gustaría recordar) la frase “ya valió verga, ¡esto es un asalto!”.

Pedro y yo veníamos hasta enfrente del vagón, para mí que venía pacheco todo pasó muy lento, mierda, hubiera preferido que todo pasara más rápido y borrar el terrible recuerdo de lo que sucedió.

Debido al estado en el que venía, no distinguí muy bien las palabras de los asaltantes; aunque recuerdo que los tres gritaban, Pedro y yo nos mirábamos de reojo e igualmente de reojo mirábamos a un asaltante que tenía la cara tapada con una sudadera, que, a juzgar por el estilo y el tamaño de dicho sueter, había sido producto de un asalto anterior.

No sé porqué haya sido, pero pasados muchos momentos, pude notar que los maleantes expedían un olor muy característico: tiner. Creo que fue sugestión, pero el haberme dado cuenta de que los asaltantes venían monosos, hizo me que diera más miedo aún. Pedro me volteó a ver con cara de asustado, y me dijo en voz más o menos alta: “Wey, vienen mono…” Lo interrumpí con mi rodilla; si bien venía en mal estado, no venía en uno tan malo como para dejar que mi amigo atrajera la atención de esos cabrones.

No supe bien porqué, pero el tipo que traía la sudadera cubriendo su rostro, hizo el acto que más asco me ha dado. No sé cómo se llama el sujeto y no reconocería su rostro, pero me gustaría que sufriera mucho, pero mucho mucho. El culero encañonó en la frente a una niña de unos ocho o nueve años de vestimenta elegante, que venía sentada al lado de una señora igualmente bien vestida, acto seguido le tapó la boca a la morra para que no se escucharan sus comprensibles berridos.

Al principio de esa acción pensé con horror “no mames, la va secuestrar”, Pedro me veía horrorizado, y vi como una lágrima se le quería salir, pero le dije con un gesto que se callara porque parecía que él también iba a soltar en un llanto provocado en parte por la imagen de una niña encañonada, y en otra parte por la droga que recorría su cuerpo y sus neuronas.

El maleante que ya se ganó el adjetivo de “Hijo de Puta” le gritó a la mamá de la niña “¡La cartera o la chamaca!” Y como buena mamá, sacó su cartera de debajo de su culo y se la entregó al Hijo de Puta.

Pedro y yo estábamos paralizados, no sabíamos qué hacer, no quería yo voltear y que para mi mala suerte me encontrara con los ojos de cualquiera de los otros dos maleantes que venían a bordo del vagón y que nos encañonaran a nosotros.

Los maleantes se juntaron todos justo frente a nuestros asientos, balbucearon no sé qué entre ellos, llegamos a Etiopía, se bajaron hecharon a correr, para espero, nunca más volverlos a ver.

El vagón comenzó a llenarse de murmullos, mentadas de madre, y agradecimientos a dios (sí, con minúscula) porque no se hayan quebrado a la morrita. Todos hablaban de su óptica sobre aquél suceso. Pedro y yo no pillábamos lo que ahí, acababa de pasar.

Para cuando estábamos en Centro Médico y la mayoría de los que presenciaron el atraco se bajaron, Pedro y yo habíamos captado que habíamos sido afortunados, y que, de algún modo, la suerte ayudó en que hubiera guardado mis audífonos justo una estación antes de que sucediera la desgracia.

A ambos hasta la regla se nos bajó del asalto, él propuso que nos bajáramos a fumarnos un cigarro para relajar el nudo que sentíamos en la garganta, nos bajamos en Hidalgo a un parque que hay cerca de ahí. Ya cuando estábamos prendiendo el tabaco, hizo un comentario alusivo al pequeño porro que nos habíamos encontrado en las Islas; así como cuando se chocan los tarros de cerveza y se dice ¡salud!:

¡Zacatlán!

Y ambos hechamos a reír.

viernes, 25 de febrero de 2011

Facebook.

Las redes sociales… ahhh… cuántas cosas, mitos, rumores, y demás pendejadas giran alrededor de ellas. También es un hecho de que, de alguna manera, han revolucionado y cambiado la manera en la que se usa el Internet en los adolescentes de entre 14 y 17 años (en los casos más tristes afecta la vida de gente de más edad).

Cuando yo iba a la secundaria y en los principios de la preparatoria, lo que estaba de moda era tener Hi5, la popularidad de las personas se media por la cantidad de amigos que tenía y era una medida de distracción para la gente ociosa. Luego llegó el Myspace, que era básicamente igual que el Hi5, uno podía declarar su amor por medio de un comment, o bien se podía hacer de una manera más personal, acá, mandando mensajes más privados y detallados a la dueña del perfil.

Uno podía también conocer gente por medio de las redes sociales; aunque a veces se llevaban no muy gratas sorpresas al descubrir que la chica que te interesaba estaba más pinche fea que la última temporada de los Simpson.

Pero nada, nada se le compara al Facebook, no no no. Hay que admitir que es una de las redes sociales con mejor estructura que he visto, uno puede compartir la información que desee con quien quiera, de la manera que quiera, cuando quiera y para los fines que quiera. Se pueden armar grupos y aceptar a ciertos miembros, así como los clubes mamonsones que admiten solo a gente que trae ropa de cierta marca por ejemplo. Uno puede externar al mundo (literalmente) la relación sentimental que está llevando, se puede decir que uno está de novio con ésa persona especial, o que está en una relación sentimental abierta con alguien. O simplemente poner que uno tiene novio/a y punto.

Todo mundo se entera de lo que uno dice, hace y la manera en la que se lleva a cabo el acoso… digo, la conversación, así como pasa en los pueblos pequeños y Televisa

Pero bueno, ya me salí del tema que quería tocar, el chiste es que; cada que alguien le menciona la palabra Internet a un pubertón que tenga acceso al mencionado, seguramente la palabreja “Facebook” sea una de las primeras que se le venga a la cabeza (de arriba, pinche mal pensado). Lo cual es bastante preocupante si se mira desde una óptica más… desde otro ángulo pa’ no meternos en pedos.

El Facebook es un gran consumidor de tiempo, y la gran mayoría de la gente que tiene una en cuenta en ésta red social, siempre se quejan de que se distraen cuando lo tienen abierto (el Facebook eh, pinches puercos).

Dentro de mi muy personal punto de vista (si no quieres leerlo mejor de una vez vete a la chingada), pienso que el Facebook apendeja bien cabrón a la banda.

Pero no nos hagamos bolas y vamos presumiendo éste escrito por partes para que no le duela…. La cabeza y entienda mejor lo que aquí, quiero exponer.

Facebook: La capital del chisme.
(Más original no pude haber sido).

Una de las discusiones de las que más se ha hablado en este mundo virtual, es el presente hecho de que el Twitter y el Facebook se han tragado los blogs: cosa en la que yo estoy totalmente de acuerdo, ¿porqué? Fácil, como ya se dijo antes, los pubertitos que tienen acceso a la Internet, se les hace fácil meterse al Facebook y simplemente pendejear; porque queridos lectores que me han hecho favor de meterse a leer las pendejadas que estoy escribiendo, eso se hace en el Facebook, no existe una retroalimentación de ningún tipo (claro, hay excepciones, pero son muy pinches poquitas), hay una gran población que abusa de la mala ortografía y el pésimo gusto al escribir (¡epa!), hay demasiado chisme y poca información, se habla de estupideces como el caso Kalimba (no mamar) y básicamente es un muy buen medio para pudrirse el cerebro.

Cosa que no pasaba con la blogósfera, cuando había buenos blogs que se actualizaban más o menos seguido, los autores de dichas bitácoras usaban sus cerebros y creaban muy buenos escritos, era bastante divertido meterse a leerlos, a veces se tenían buenos puntos de vista. Dichos posts lograban crear un pensamiento alternativo en las mentes abiertas y eran un buen medio de escape cada que a los autores les pasaba una chingadera en su vida personal. Inclusive varios de ellos lograron conseguir una buena chamba gracias a sus blogs.

Dudo con cada gramo de mi pito (y mire usted que eso es de gran peso) que exista alguien que haya conseguido cosas buenas gracias al Facebook. El Twitter no lo mencioné porque es una herramienta totalmente aparte, pero ¡aguas!, con eso no quiero decir que la red del pajarito (¡soplas!) sea útil.

Otra cosa que vale la pena resaltar, es que creo que el Internet se está usando de una manera errónea, ya que es un medio excelente para compartir información y así mismo, conseguirla fácilmente; sé que es mejor ir a una biblioteca y acceder a una información un poco más fidedigna, pero hay gente que desgraciadamente no cuenta con bibliotecas cercanas y desde Internet pueden acceder a esa información.

Y digo que la web se usa mal porque hay mucho chavito que se entretiene con pendejadas y no con lo que bien pudiera ser una lectura recreativa, ya que se puede encontrar de todo, desde datos científicos, históricos, de cultura general, y un larguísimo etcétera. Pero también pueden encontrarse cosas muy muy macabramente culeras, como pornografía, foros de videojuegos (en especial los de Nintendo, horror), piratería (descarga de emuladores) y Facebook.

Creo que más del 80% de la gente que se mete a Internet, lo primerito que abre es el Facebook, y si encuentra algo en lo que se entretenga, la cosa ya valió pito, porque gran parte de la noche se la pasará en el chisme, y si no me cree querido lector incrédulo, pregúntele a alguien que esté conectado al Facebook qué chingados está haciendo y le dirá “ando en el chisme”.
No mamar, mejor pónganse a leer y aprendan a escribir bien. Me cae que eso es de mayor provecho que enterarse de que a Juanita Pérez le tronaron la cereza.

Hace rato dije que en Internet pueden encontrarse macabronas cosas. Y digo macabras porque no dudo ni por un momento de que haya algún ente demoniaco detrás de la Internet, y no sé cómo piense usted que tal vez esté leyendo esto, pero creo que gente de arriba (políticos) les conviene más que uno esté chismeando en el Facebook o dedicándole una chaqueta a Alektra Blue que enterándose de toda la lana que se chingan o alguna de las tranzas que son clásicas en la política mexicana.

En serio, digo esto porque en un momento de epifanía, llegué a la conclusión de que este pueblo mexicano es muy peculiar: La juventud mexicana (la gran mayoría) le da importancia a cosas que no lo merecen, por ejemplo, el caso Kalimba o el más reciente circo que es protagonizado por la periodista Carmen Aristegui. En serio, a veces creo que las cosas serían mejores si la gente le prestara atención a cosas de verdadera relevancia, como el regreso del Jefe Diego

Pero el pueblo mexicano en lugar de poner atención en cosas que realmente son importantes; prefieren poner atención en pendejadas como la del caso del negro (¡sobas!), TODOS los que saben bien qué pedo con el caso del morenazo de fuego, son unos legítimos pendejos.





Y para acentúar su pendejez, escriben con una ortografía más fea que la última temporada de los Simpson.

Mis ojos... ¡Mis ojos!

Y como un intento de promover un movimiento (que ya se había propuesto pero no tuvo la propagación adecuada). Y es la de anular su voto, ahora que el sexenio va a terminar, sería una buena protesta, cuando llegue el tiempo de ir a votar, los que son mayores de edad, deberían formarse, dejar que se les ponga en el dedo esa pinche tinta que se tarda como dos días en quitarse, y rayar la boleta a lo pendejo, no hay que dejar la boleta vacía y dejar que hagan lo que se les hinchen las pelotas.