jueves, 8 de diciembre de 2011
Hasta luego, y gracias por todo el pescado
Pero no mal interprete, en realidad me va bien, es sólo que escribir esto a estas horas (cuando mañana temprano hay cosas por hacer) me hace sentir culpable, por aquellito de la irresponsabilidad. Pero ni pedo, mi cerebro anda esponjocito y llegó la hora de la escribida.
Y hablando de cerebros, qué cosa tan magnífica es esa que tenemos bajo el cráneo, gracias a este músculo es que podemos manejar todos los aspectos de nuestras vidas. Incluso nos ayuda a sobrevivir… ¿qué?, ¿crees que exagero?, pues no, en realidad sí lo hace, y si no me crees, chécate este ejemplo.
Imagínate la siguiente situación:
Después de un largo día, en el que tus jefes te regañaron por culpa de unos mocosos pendejos, estás cansado y tienes las piernas bastante adoloridas… en eso uno de tus mejores amigos te llama y te propone que hay que irse a chelear porque él también tuvo uno de esos días culeros.
¿Reacción del cerebro?
A pesar de que tuviste un día de mierda, cuando tu cerebro registró la palabra “chela” inmediatamente le da la orden a tu organismo de que hay que ponerse las pilas, por lo tanto, tus piernas vuelven a responderte como si acabaras de levantarte.
Estando ya en el bar y platicando con tu cuate notas que te sientes bien, con pila, olvidas tu apestoso día y comienzas a platicar con tu amigo, en medio de la plática, recuerdas que los cigarros en ese bar son muy caros, así que ambos apuran sus cervezas y se encaminan a un lugar donde tengan cigarrillos por un precio justo.
Cabe mencionar que el mencionado lugar no está cerca, y ya que son altas horas de la madrugada caminas, pero no lo notas, ¿razón?, estás ebrio. Pero no te importa, porque aprecias demasiado a ese amigo y porque… no lo sabes… pero simplemente no lo notas.
Todo transcurre como lo planeaste: Llegaron sanos y salvos al OXXO, compraron una caja de Lucky Strike, un encendedor y unas Sabritas para el bajón. Regresaron igualmente sanos y salvos al bar y pagas la siguiente ronda.
Tres chicas se les acercan y les hacen la plática a ti y a tu amigo, intercambian números con la promesa de llamarse para mirarse después en un lugar más privado y menos ruidoso. Y así lo hacen, pero esa no es la situación que deberías estar imaginando, pinchi puerco.
Cuando están más ebrios y carburan menos sus cerebros, tú y tu amigo se despiden de las chicas que regresaron a su mesa a sentarse y del dueño del bar, a quien ya conocen, y se van caminando a sus casas, porque repito: es tarde y no hay transporte.
Cuando vas caminando solo por la calle a las cuatro de la mañana, un par de tipos te cierran el paso y al grito de “ya valiste verga” uno de ellos te agarra por la sudadera.
Reacción del cerebro.
• Corta el estado de ebriedad de tu cuerpo para que puedas reaccionar rápido. En otras palabras, se te baja la peda del pinche susto.
• Analiza la situación minuciosamente. O sea, te estás fijando para dónde chingados correr.
• Medita las probabilidades: “Me tiene por la sudadera, así que si corro, se la quedará, aunque esta chamarra no me gusta tanto, por otro lado, tengo mi celular y un chingo de dinero en la bolsa, así que la sudadera no importa tanto. Sí, que se la quede el cabrón.
• Ya que el plan estuvo trazado y tienes todo bien calculado, recuerdas que te duelen un chingo las piernas, y que si corres será sólo para enfadar a los agresores, pero el cerebro es chingón, porque ya que trazó todo el plan, sabe que no es necesario conservar el sentido del raciocinio, así que le corta a tu organismo el poder de pensar para dárselo a tus piernas y que así, puedas correr lejos de esos hijos de la chingada.
¿Muy excesivo el ejemplo?, tal vez, pero si has estado en una situación similar sabrás que es verdad.
¿Todo esto porqué lo hago?, la verdad no tengo idea, si me conoces en persona sabes que suelo dar muchos rodeos antes de tocar un tema fijo (gran defecto de mi persona). El caso es que mi cerebro hizo sus chingonerías y me ayudó a superar una situación que me venía partiendo las bolas desde hace mucho.
¿Alguna vez han leído el libro de IT de Stephen King?, ¿no?, bueno, me pasó algo parecido (no, no se me apareció un payaso ni nada por el estilo). El caso es que en dicha obra literaria, los personajes son atormentados por un monstruo que tiene la habilidad de transformarse en el más grande miedo de la víctima. A los personajes principales que son siete no puede matarlos porque son siete, y ese es un número de la suerte.
El caso es que los niños sobreviven y siguen sus vidas, todos se van del pueblo exceptuando a uno. Crecen pero sus recuerdos de la infancia son reprimidos, en parte por el monstruo y en parte por su cerebro; el cual decidió en una parte de la vida de sus dueños que crecer con semejante trauma haría sus vidas infelices.
Cuando el niño que se quedó en el pueblo se da cuenta de que el monstruo ataca de nuevo, llama a sus ex amigos para que lo ayuden a combatirlo. Cuando reciben la llamada comienzan a recordar su niñez, pero no la recuerdan de putazo, porque sus cerebros no lo permitieron, es como si tú de repente recordaras TODAS las pesadillas que has tenido desde que saliste del útero de tu madre. Supongo que te volverías loco (al menos yo sí).
Los personajes recuerdan de a poco y sólo lo esencial, hasta que de plano “matan” al payaso y pueden regresar a sus vidas.
El caso aquí es que el cerebro de los personajes fue un factor importante que el autor exprimió para darle un toque de credibilidad a su obra (muy buena por cierto), si no hubiera sido por sus cerebros, el payaso se hubiera comido a los siete, de hecho mata a uno, el más miedoso y sugestivo.
Mi cerebro también fue decisivo para poder sobrellevar una situación que me impidió concentrarme en las cosas que debería haberme concentrado.
El pedo fue que una novia que tuve hace tiempo me dejó, así de la nada (bueno, en realidad teníamos unos pedos bien gruesos – y de aquí se desenlazan todos los ejemplos de posts pasados-) pero a mí eso me tomó por sorpresa: Mi cerebro no se lo esperaba, ya que tenía otros deseos en mente.
Así que nos tomó a mí y a mi cerebro (sí está mal dicho ¿y?), un tiempo planear una estrategia que me ayudara a superar la situación, y sólo había de dos sopas:
• Regresar con ella (que lo intenté)
• Olvidarla (que lo logré)
Pero hubo algo que detuvo todos y cada uno de mis planes, y fue que actuaba con el corazón y no con la mente, porque para pensar está la mente, y para sentir está el corazón, y yo lo hacía todo al revés; es como si quisieras agarrar con un pie un vaso con agua y tomártelo, y que, encima de todo, tengas en malas condiciones tu pie. ¿Es casi imposible cierto?
Cuando las aguas estuvieron un poco más calmadas, me comenzó a ir mejor en la vida fue cuando pude pensar las cosas más fríamente y caí en cuenta de lo que en realidad debería hacer: Olvidarla.
Y para eso mi cerebro tuvo una idea que, hasta la fecha, tengo ganas de sacarlo de mi cabeza y darle un beso. Recapitulé los hechos de la separación y me repetía: “me dejó por otro”. Lo sé, suena como una gran pendejada, pero a mí me funcionó. Cada que la recordaba mi cerebro automáticamente repetía “me dejó por otro” y lo que podía convertirse en un bonito recuerdo que me llevaría a una llamada telefónica se convertía en un amargo trago que sólo los videojuegos (en esos tiempos Conker y Silent Hill me sacaron del hoyo) podían endulzar.
Mis llamadas telefónicas se fueron haciendo menos cotidianas, salía de juerga con mis amigos y me la pasaba bien en general. Y como un perro fiel que aprendió un truco, mi cerebro seguía repitiéndome “te dejó por otro”, y ese pensamiento cada vez se hacía menos pesado. Los recuerdos bonitos de la relación fueron ocupados por la imagen de un Cangrejo que cargaba una cruz, por un Cangrejo al que le costaba conciliar el sueño, por un Cangrejo al que le costaba prestar atención en clase, por un Cangrejo que no disfrutaba las cosas que antes disfrutaba.
Mi cerebro, sabía que si me mostraba esas imágenes, dejaría de idolatrar una figura que sólo fue eso, una figura que idolatré, sin saber a ciencia cierta lo que estaba detrás de ella. Aunque lo hizo cruelmente, porque el dolor que arrastré no se lo deseo ni a mi peor enemigo. Pero como dije, el cerebro es chingón, tal vez fue una manera cruel de llevar las cosas, pero puedo decirte que adelantó el proceso en demasía.
Porque así como que me mostraba esas crudas imágenes, también me recordaba que podía hacerlo, que yo también valía algo, que si mi ex pareja no supo o no quiso nada más de mí, ese fue su problema, y , aunque suene ególatra, ella se lo perdió, y lo mejor de todo: llegaría una mujer con la que me llevaría mejor, que me valorara por cómo soy… en fin… me llegaría algo mejor, era cuestión de dejárselo al destino.
Y el destino hizo lo suyo, conocí a una magnífica mujer, bella, inteligente, mal hablada y una hija de su pinshi madre, o sea, alguien totalmente compatible con su servilleta el Cangrejo. Cuando la conocí no pasó nada en ipso facto, tal vez razonablemente, pero ese no es el tema. Otra vez mi cerebro hizo de las suyas, recordándome que soy atractivo a otras mujeres y que, con la mente en donde debe de estar, puedo conseguir ese algo.
¿Nunca te ha pasado que estás en la escuela tomando un apunte pero tienes la cabeza en otro lugar?, ¿no te ha pasado que cambias una palabra por otra parecida, pero que no tiene coherencia?, algo así pasa cuando quieres algo pero estás pensando en otra cosa.
Por ejemplo, buscar pareja. Cuando tu pareja te deja –por otr@- la reacción siempre es “buscaré otra”. Gran error. Porque para estar bien con alguien más, tienes que estar bien contigo mismo, ya que si tu vida es problemática, agregar a otra persona sólo la hace más problemática, y no es porque seas un pendejo, es simplemente que tu cerebro, inconscientemente, busca ese bien estar personal.
Y eso fue lo que pasó. Conocí a la nueva chica, pero no pasó nada, simplemente hablamos y, al menos yo, disfruté de esa electricidad que siento en mi cuerpo cuando alguien me encanta. Tiempo después salimos, y otro tiempo después nos enteramos que, cada quien por su parte y sin que el otro influyera (del todo) habíamos sufrido mucho con nuestras relaciones pasadas.
Ahora mi cerebro manejó la cosa de otra manera aún más rara, me hacía recordar a la nueva chica: Las cosas fueron mejorando exponencialmente. Conseguí un trabajo de algo que me gusta, mis relaciones sociales volvieron a ser lo que eran antes y por supuesto, conocí gente nueva. Increíble lo que un simple pensamiento puede hacer, ¿no?
Comencé a salir con la chica nueva y, el proceso de digerir a la chica anterior (mi ex novia) se terminó, era hora de que mi ex diera un pequeño paseo por el tobogán de porcelana o sea, la taza de baño. No fue difícil, de hecho, me brindó el mismo placer que tengo cuando hago unos trozos de popó mientras leo el Universal.
Con la chica nueva se llegó a un acuerdo mutuo: Estamos llevando las cosas por las buenas, lentamente, sin prisas, sin ataduras, sin querer que un clavo saque otro clavo. Y debo admitir con una mano en la cintura (y un dedo en el culo) que me agrada la nueva chica, me agrada mi nueva vida.
Cuando me di cuenta de que estaba preparado para la nueva relación, fue un día que, pasaba por la facultad de mi ex, era de noche, así que era casi imposible que ella pasara por ahí, así que prendí un cigarrillo y me senté en el mismo lugar en el que la esperaba cuando la iba a visitar.
Y mi cerebro, nostálgico por aquella situación, me mostró unas imágenes que, estoy seguro son el fruto de la difícil situación que viví varios meses atrás. Te mentiría si te digo que me mostró a mí y a mi ex tomados de la mano en nuestras épocas de felicidad, eso quedó en el pasado, aunque he de admitir que ese es un bonito pasado.
Me mostró un Cangrejo fuerte, que se vale de si mismo, que sabe cuando pintar la línea del “amor” con la del “entregado”. Me mostró que yo también valgo, y que, si alguien no lo sabe apreciar, se puede ir a chingar a su madre de puntitas ¿cómo la ven pinchis cristianos?
Mientras el cigarro se consumía podía ver la facultad de odontología (nótese como dicha facultad no goza de los lujos de las mayúsculas), y ya no veía dolor, al contrario, veía un edificio en donde miles de estudiantes se preparaban para vivir bien, porque sinceramente creo que la facultad de odontología no le va a brindar nada bueno a este país, de hecho ni siquiera va a brindarle algo malo, no le va a brindar nada (tengo argumentos por si alguien se me pone garza).
En fin, mis fantasmas del pasado, son eso: pasado.
Agradecimientos especiales a mi cerebro, sin él, sería como Paris Hilton o alguna de esas pendejas cabeza-de-aire.
jueves, 1 de diciembre de 2011
Caras vemos...
Solo una cosa está en mi cabeza, y es esa cosa la que me trajo hasta aquí, enfrente de mi computadora, con el Word abierto, un cenicero, una cajetilla nueva de cigarrillos, y silencio absoluto. Sí, cuando escribo me gusta estar en total tranquilidad.
Hoy, queridos míos, voy a romper dos de las reglas más valiosas que tengo en este blog y en mi vida. La primera es hablar directamente de mi vida personal, y la segunda, romperé mi palabra y voy a postear en mi blog… lo sé… soy algo más bajo que la basura, pero según el consejo de amigos bloggeros (checad las ligas de la derecha) hablar de la vida personal. A muchos les podría sorprender que YO tenga principios, pues lamento desilusionarlos, pero los tengo… no muy elevados, pero los tengo.
Si hay algo que me caga más que Chespirito, Woody Allen y Ricardo Arjona juntos son las pinches mentiras; antes de que alguien se me ponga garza, yo sé que mínimo el 90% de la gente en este mundo miente, curiosamente yo procuro no mentir (risas incrédulas del público), trato de decir las cosas como son (más risas más incrédulas) y para darle un toque ‘chic’, le imprimo un toque de sarcasmo a lo que digo.
Las mentiras se me hacen lo más bajo que una persona puede caer, a veces, sé que se miente para tratar de no herir a las personas: primer error.
Vamos a llevar un ejemplo bastante simple para que se ponga en evidencia que “mentir para no herir a alguien” es una verdadera pendejada.
Supongamos que tronaste con tu novio(a) (¿alguien ha notado que ese es el ejemplo más común en ese blog?), ahora supón que ella tiene otro cabrón bajo sus garras, pero no te lo dice para “no lastimarte”, no sé tú querido lector, pero para mí es más cómodo lidiar con la realidad, por muy cruda que sea, a tratar de lidiar con una irrealidad. Porque seamos sinceros, cuando lidias con algo que es real, le das soluciones reales; cuando lidias con algo irreal, le das soluciones irreales, y no solucionas ni madres, sólo vives en tu propia lámpara de lava mental… y para vivir en una lámpara de lava mental, sinceramente, yo prefiero el LSD.
Yo siempre he tratado de ser sincero con mis sentimientos, con mis acciones y en general, con todo lo que hago, y aquél que tiene la desgracia de conocerme en persona lo sabe: si confianza es lo que me pides, confianza es lo que doy. Pero tal parece ser que, debido al malévolo país que tenemos (entiéndase México), que es controlado por televisoras, periodistas de la talla de Adela Micha y el ‘Ticher’ Dóriga y por una bola de pinches chinos, las mentes de los jóvenes está tan envenenada que les cuesta comprender algo tan simple como un “te quiero”.
Lloro por el futuro de nuestro país…
P.D. Sí hace bien escribir sobre uno mismo en el blog.
P.D.2. Yo sé que este post estuvo bastante sobrio, así que, en un afán por darle a
usted algo de información útil, le voy a dejar un par de improperios, para que los imprima y, cuando sienta la necesidad de usarlos, lo haga como mejor le venga en gana.
Puto.
Pendejo.
Por su atención, gracias.
viernes, 11 de noviembre de 2011
A finales de semestre...
-Profe, la mía se sale del promedio.-Esa no era la extremidad a calcular, no llegue tarde joven, dígale a alguien que le ayude con la tarea.
Pero no quiero que piense que soy un pinche irresponsable (más), ya tengo en el horno varios textos re-sabrosones para que usted lector, se entretenga y pueda compartir un poco de mi obtusa opinión, ahora que si usted quiere objetar algo, ps que objete (saludos a Carlos Eduardo Rico).

(Nadie me paga regalías por mis chistes…)

-Pero ¡qué chingados!, yo también me los robé.
Volviendo al tema, es una realidad que ahorita no puedo concederle mucho tiempo al blog y creo que la entrada que estás leyendo lo confirma, pero confía en mi lector, una vez que se calmen las aguas, podrás leer más literatura basura acá, bien chipocluda, de catego, vamos pues, ahora sí vas a leer cosas chingonas, aquí una probadita de lo que se viene para el congal:
Catálogo: Feisbuqueros, ¿dónde quedó el buen gusto?
Historia de la vida real: el Señor de la Sagrada Entrepierna.
Mi incursión en los medios impresos: Soy apto para escribir en “Tv Notas” y “TV y Novelas”.
Crítica: Soy ingeniero y… soy virgen… ¿y?
Crítica: Nacionalismo mexicano… ¿o dónde quedó el verde y el blanco?
Si lee alguno de esos temas en otro blog, acuérdese de que los vio primero aquí.
Como podrá darse cuenta, hay varias cosas que se han querido poner acá, pero por engas o merengas, no han cuajado del todo bien, así como las chichis de Ayane.

El Doc del Billar sacó las lecheras dos horas antes del refri.
Es obvio que se viene una época prolífera para el blog, pero también habrá una huelga, ya ven que a los mexicanos nos encanta esa palabrita. Así es querido y acongojado lector, este congal será congelado hasta, por lo menos, febrero, que es cuando se van a calmar las aguas.
Pero no se me agüite, aquí en este blog me encanta consentir a los lectores, así que, a manera lista, voy a dejarlos con una selección personal de lo que considero, es lo más elaborado que se ha publicado acá.
Recolectivo.
Historia que escribí cuando quise entrar al aclamado blog, el tema de aquella ocasión fue "por piedad".
La galería del horror.
Catálogo de las posibles novias y la respectiva descripción de cada relación.
La ex-señora Cangrejo.
De todas las féminas que pudieron haber leído eso, hubo una que no debió hacerlo, ¿quieres saber cómo acabó aquello?, yo también, esa historia quedó inconclusa.
Crónicas de messenger.
La única vez que he publicado una conversación de mensajero. Aquella ocasión me enfrenté con un skin-head.
Pinche dejavú.
Un dejavú es cuando vives algo que sientes que ya viviste antes.
La guía del reggaetonero.
Si sientes que no encajas en sociedad, sigue los pasos de esta guía para ser el más popular de tu escuela/cuadra/cárcel con acceso a Internet.
Citas piteras.
Conferencia que ofrece el Cangrejo a sus jóvenes educandos.
Facebook.
¿Porqué lo usamos?, ¿para qué lo usamos?. Breve reflexión de la famosa red social en puño y letra (teclado y dedos), del Cangrejo.
Gajes del garage.
Aventura que vive el Cangrejo en el transporte público. (o cuando dios [sí, con minúscula]) juega bromas pesadas.
De clásicos y trolls.
¡Mi primer troll!, yippie.
Regreso inspiroso.
Tributo al grande, al chingón, a don Fabio Fusaro, quien, aunque no lo parezca, tiene gran influencia en el estilo de los textos de este congal.
Catálogo de ex-novias.
Otro catálogo inspirado en un estudio barato sobre la psicología humana.
P.D. A veces me meteré al blog a dejarles un recuerdito, no sé... una imagen o algún chistesillo cotorron, el chiste es no dejarlos abandonados.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Harta popó.
Resulta que estaba dormido plácidamente, era viernes, y los viernes mi madre se levanta un par de horas antes que yo, como es de esperarse, siempre me despierta. Este viernes no fue la excepción, así que se despidió de mí y se fue.
Me costó trabajo volver a conciliar el sueño… estaba acostado… las luces apagadas… de repente, escucho que se abre la puerta de mi casa, pero el algoritmo del ruido era idéntico al que usa mi madre cuando se le olvida algo: Rápido y escandaloso.
Pero así como se abrió la puerta, una inseguridad y una preocupación recorrieron mi cuerpo, traté de llamar a mi madre pero no me salía la voz… de repente una figura de un hombre delgado y alto entra a mi recamara y se para derecho en una especie de formación militar, como si esperara que en cualquier momento llegaran más como él.
Como había vivido esa experiencia que algunos conocen como “se te subió el muerto”, lo que hice fue rápido prender mi luz, sólo tuve que estirar mi brazo para hacerlo, ya que sabía que si es que llegaban más entes me iba a ser más difícil hacer algún movimiento para despertar mi cuerpo.
Ya con la luz prendida me relajé, fui a por un vaso de leche fría y sentí la sensación de frescura recorrer mi cuerpo. Me acosté nuevamente, apagué la luz orgulloso por mi proeza, y me acomodé para dormir.
Cuando concilié el sueño fue cuando empecé a soñar verdaderamente una locura.
Por azares del destino estaba sentado en un rincón de una clase en un salón repleto de niños de 8 años más o menos, pero de entre todos los chamacos, había uno que era conocido para mí: Dewey, el niñito que sale en la seria de Malcolm in the middle.
El chamaco, junto con los demás niñatos, estaban causando un mega desmadre, de esos en los que las butacas vuelan y los niños le dan zapes duros al profesor que está amarrado boca arriba en su escritorio. Los escuincles estaban saliéndose de control, cuando entró el padre de Dewey: Hal, entró nervioso y corriendo, como siempre lo hace en la serie. Me preguntó cómo estaba la situación, medio le expliqué y fue a tratar torpemente de arreglar el desmadre de su hijo, quien era el líder de los demás niños.
Como era de esperarse, los niños dominaron al inseguro hombre, entonces se me acercó y me preguntó algo bastante desconcertante: “¿Qué juego de vídeo compro para que se calmen estos chamacos”? (no con esas mismas palabras, pero es la esencia).
Anonadado por la pregunta de Hal, me quedé pensativo… varias ideas pasaron por mi mente, aún recuerdo algunas: Fatal Frame, Resident Evil, Dino Crisis, Manhunt… Silent Hill… ¡Pero claro!, ¡qué pendejo!: ¡¡SILENT HILL!! Le grité al padre de Dewey. Sí, ese juego los va hacer tener mucho miedo a los cabrones, pero compra el primerito, ese los va hacer que se caguen del susto.
Y Hal salió a toda prisa por el juego. Momentos después llegó con la caja de Silent Hill 1 y con un cañón para proyectarlo en la pared de enfrente.
Nota al margen: A partir de este punto voy a empezar a relatar cómo comenzó el juego y un par de detalles de la bizarra historia del mismo. Si quieres mentarme la madre, adelante, porque la historia del Silent Hill de mi sueño fue violada analmente con un tubo oxidado. Cabe aclarar que sólo aceptaré cebollazos de parte de verdaderos gamers, no de pendejos que sólo maman Halo.
En primer plano, se ve al oficial Matute (el de Don Gato) dando uno de sus acostumbrados paseos y jugando con su macana o como se llame el palo ese que traen los policías, lo único que tenía aquella escena de macabro, era que el paisaje de alrededor estaba cubierto de óxido y sangre como se acostumbra en la serie de Silent Hill.
De repente, se topa con una calabacita, pero se veía tiernita, y le hace: ¡Bu!; como cuando se quiere asustar a un niño pequeño, Matute se cae de nalgas y los niños empiezan a irrumpir en carcajadas… yo estaba anonadado con ese comienzo del juego…
Discretamente volteé a ver Hal, quien me mentaba la madre por haberle recomendado esa chingadera de juego, yo me disculpaba con la mirada. Estaba yo atónito, incluso en mi sueño recordaba que el principio de Silent Hill 1 era cuando el wey choca y se le pierde su hija.
Total que Hal en su noble e iluso corazón le tuvo esperanza a la trama del juego, que más que videojuego se convirtió en una película porque nadie tenía un control de Playstation en las manos.
De ahí todo saltó a que el Conde Pátula va subiendo unas escaleras igualmente llenas de óxido y sangre, y cuando llega hasta el final, se topa con una monita de esas de anime e irrumpen en una emocionante batalla al estilo de las caricaturas japonesas.
En eso mi despertador sonó y fue hora de irme a la escuela… snif… tan chingona que estaba esa batalla. Pero lo que más miedo me dio no fue el juego-película en sí, más bien lo que me aterró es que fue demasiada popó en mi cabeza.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Sueño en el que mi tío era John Lennon pero en versión mexicana, algo así como Charlie Montana
A continuación narraré uno de mis favoritos, espero que les guste.
Los Beatles mexicanos
Resulta que estaba yo en mi casa cuando de repente suena el teléfono, y es un tío mío. Uno de esos tíos buena onda que sólo es un poco mayor que tú y, por lo tanto, te invita a las pedas. Me invitó a un bar que es muy famoso porque le pasaban lista a los cantantes de ahí, así como en la primaria (aquí es donde todo se empieza a poner raro).
Total que mi tío y yo junto con otras personas que nunca había visto llegamos al bar y pedimos dos cubetazos de chela. Recuerdo que por todas partes había carteles pegados de The Beatles, y una foto de mi tío José Lenon, así, como lo leen, mi tío se llamaba así. Comenzaban a pasar la lista de las bandas que ahí estaban.
Dado que los demás miembros de la banda no estaban porque venían atrasados, mi tío era el único que podía corroborar la asistencia de la banda. Yo, que a pesar de saber la importancia del grupo de mi tío, le rogué que no dijera que era miembro del legendario cuarteto. Obviamente se negó pero lo terminé por convencer, y no alzó la voz cuando se oyó “¡¿José Lenon?!”
Después de eso, ya en la escuela, quería contar sobre cómo mi tío era un integrante de la legendaria banda, pero sabía que nadie me iba a creer. Pero no me importaba, yo era el único que sabía la verdad.
martes, 30 de agosto de 2011
Fans clavados del panbol
Desde hace tiempo iba a tocar el tema, y eso fue cuando los PUMAS de la UNAM quedaron campeones del torneo pasado. Había una excesiva cantidad de pendejos en las calles haciendo escándalo con sus coches, ondeando sus banderas universitarias y gritando que ELLOS habían ganado.
Aparte del puto escándalo, hicieron un tráfico de la vil chingada, pero lo que más me molestó y me dio risa y ternura al mismo tiempo, fue el pensamiento de que segurito la mayoría de todos esos nopales que salieron a la calle a festejar ni siquiera habían terminado la prepa.
El caso es que por lo general, los que aman el futbol se clavan bien cabrón en el tema, y cuando se les contradice se ponen violentos. También es chistoso cuando se ponen a llorar porque les metieron un pepinazo (más bien debería de darles placer) a su equipo favorito.
Es bien cagado, porque pareciera que sólo comen, cagan y sueñan panbol, si hablas con un aficionado a huevo te hablará del último partido o del mejor gol de la jornada, siempre siempre siempre sale en sus conversaciones el fucho.
Hoy me animé a hablar de esto por la reciente balacera que hubo en un partido en Torreón. La mayoría de la gente en Facebook se queja de la seguridad, que ya ni a los estadios se puede ir tranquilo, que en el metro también ha habido balazos y pendejadas por el estilo. Yo me pregunto: ¿Neta tan pendejos están?
Es una triste realidad que tanto la justicia como la seguridad en México apestan, y eso no es nada nuevo, ya tiene un chingo de tiempo que las cosas en este país ya van mal, así que no sé porqué se sorprende la banda de que haya habido balazos en un partido… y luego en el norte… ya ni la chingan…
Lo que más ternura me provoca, es que exijan más seguridad. Si acaso, pondrán más seguridad en los estadios, pero no en tu barrio carnal… algún caído del catre podría preguntarse ¿por qué? Fácil.
En los estadios, se hacen presentes miles de personas, todas ellas pagan un boleto para poder entrar, algunos más caros que otros, pero a final de cuentas están dando un billete, aunado a ese dinero, en el interior de los estadios se consumen cervezas (tristemente), refrescos, papás y un sinfín de productos.
A los empresarios les conviene poner seguridad en los estadios por la simple razón de que esos juegos dejan ganancias millonarias. Si se pudiera, es probable que los empresarios organizaran una patrulla de orcos en cada puerta de cada estadio en México.
Si neta quieren hacer algo por que cosas así dejen de ocurrir, lean esto con mucho detalle: “Dejen de ir a los estadios”. Así de pinche fácil. Así es más probable que les pongan los testículos en la garganta a los grandes empresarios y sólo así sus voces serán escuchadas. Con hechos, no con estúpidos estados en Facebook y con aún más estúpidos Tuits.
Si de verdad quieren algún cambio, dejen de seguir a ese equipo que tanto les gusta, me cae que su vida seguirá de patética como siempre. Si pudieran organizar a toda esa gente para que deje de ir a los estadios, las ganancias de los mismos se verían seriamente afectadas, y hasta me cae que en una de esas hasta bajan los precios de todo, que bastante falta les hace.
Neto banda, ya desapendejense y déjense de mamadas. Es mejor dejar de ir a ver unos cuántos partidos a organizar estúpidas protestas enfrente de un edificio. Con esas protestas enriquecen a la doña de las guajolotas y el atole.
lunes, 1 de agosto de 2011
Hay... esas viejas generaciones.
Como es costumbre la susodicha estaba retrasada, así que me detuve a comer cuando en la estación San Lázaro comenzó una tocada (musical pinche cochino) y me entretuve escuchando algo que quería parecer rock. Cuando ya habíamos comprado el boleto e íbamos saliendo de la TAPO, un señor de avanzada edad nos abordó: “Disculpen, no soy un limosnero, lo que pasa es que se me fue el camión y necesito hacer una llamada a mi familia para que me compren el boleto y me lo manden”.
Después de analizar que eso bien podría haberme pasado a mí, mi amiga y yo le dimos diez pesos cada uno, osease, el don se llevó veinte talentos, pero como bien lo había advertido el don, no era un limosnero; nos ofreció a cada uno un DVD pirata a cada uno, le dijimos que así lo dejara, que no había pedo, pero el señor insistió hasta que por fin, mi amiga comenzó a ojear las películas mientras el don me hablaba de la poca confianza que le inspiran los chilangos (yo soy mexiquense).
La chica escogió Harry Potter (como todas las chicas que traviesan la post-pubertad) y yo escogí unos videos de The Beatles. Después fuimos por nuestro cafecito endulzado con una leve lluvia y aderezado con una intrascendente pero rica charla acerca de nimiedades, terminamos nuestra dosis de cafeína y regresamos a la tocada que estaba dentro del metro y nos topamos al don que estaba disfrutando de la música metal que estaban presentando una banda de greñudos.
Estábamos esperando el metro cuando sentí una mano en mi hombro, y era el mismo don que iba más o menos para dónde íbamos nosotros. Comenzó a platicarnos de música, que no comprendía porqué a la banda le late tanto el metal, que él no le entiende, que le gustó mucho que haya yo agarrado unos videos de The Beatles. Se fue platicando unas tres estaciones y se bajó.
Y nos quedamos pensando en las viejas generaciones, como la de aquél hombre. Sé que vivimos en una cultura donde respetamos a la gente mayor, lo he vivido y lo he visto; el otro día mientras venía en el metro se subió un viejito pero demasiado grande, y se metió un santo chingadazo en la cabeza y se le hizo un chichón de tamaño considerable, un wey que se veía que estudia medicina (son inconfundibles con esas batas blancas) se lo llevó a su facultad, creo yo para curarle el putazo, que la neta sí estuvo fuerte.
Sí somos amables con los viejecitos, pero sólo con los ajenos. Con la familia es bien normal maltratar a la gente de la tercera edad, pero es más psicológicamente. El otro día estaba viendo un documental acerca del tema, y la cosa está bien triste. Recuerdo un caso en especial, un viejecillo que dijo que vivía en la calle; luego luego pensé “se murió su familia”, ¡pero no!, dijo que no era por eso, que nadie de sus hijos quería tenerlo en casa por temor a que las respectivas parejas los mandaran a la verga.
Eso a mí me parece una pasadéz de verga, por eso es que nunca voy a tener hijos, son una bola de malagradecidos hijos de perra. He dicho.